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| 04 de Diciembre de 2005 | |||
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Mauro Velandia relata su paso por la selva, arrancando de boas gruesas y venosas Cafetero une Sudacalandia en chancha - Listo, compadre.
Sin auspiciadores rajó desde Bogotá el 29 de marzo y ahora si "Oxford" u otras firmocas se cuadran con patrocinio por cartelearlas en la polera cafetera regresará antes de Año Nuevo a su terruño natal, agregando a la bitácora viajera las rutas che y guaraní.
- La falta de dinero. Comí hasta de latas vencidas y a veces me fui sólo con agua. En la sábana los mosquitos casi me pegan la malaria y en la selva esquivé boas. Dormir era un lujo. Las partes que hice por mar hasta Iquitos o avión a Lima fueron porque las piernas no me daban. Mi única orientación eran las estrellas y confiar en los paraderos que me indicaba la gente.
- Sí, puh, dejan como toro, pero no tengo plata pa' comprarlas. - Las chiquillas entonces le devolverán el aliento...
- De más. Ustedes tienen bellezas para tirar a la chuña, pero me urge lo económico, así que las empresas y chilenos buena onda me pueden tender la mano a través del diario pop, como le dicen ustedes. Yo me pegaré el pique para recoger los datos, brother. - Vale y váyase despacito por la sombra. No se nos vaya a poner achacoso ahora.
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