13 de Noviembre de 2005
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El fanatismo
Durante la adolescencia es cuando más se manifiesta la admiración exagerada hacia personajes que estimulan el aspecto sexual o dan cuenta de dotes especiales, dignas de ser imitadas. Por ejemplo, en el primer caso están los artistas y, en el segundo, los futbolistas.

Ser fanática de algún cantante o fanático de un equipo de fútbol no tendrá mayor problema, siempre que se asuma que ello es parte de una canalización de energías, gustos y preferencias. Si ello lleva a la violencia o a la autoflagelación, esas personas requieren ayuda profesional.



Está claro que el fútbol motiva pasiones y los fanáticos repletan estadios y llevan los colores de su equipo por todas partes. Centros deportivos, calles y avenidas -de todo el mundo- son testigo de las exageraciones a las que pueden llegar quienes sienten que su preferencia es la mejor y que las otras opciones deben ser aniquiladas.

En ello, obviamente, influye la conducta grupal, que siempre será distinta a la individual, porque va acompañada de una sensación de seguridad y compañía, que lleva a la masa a comportarse en su máxima expresión... generalmente de violencia.

Barras de Europa y América han dado muestras de un descontrol propio de personas sin conciencia, donde casi no importa la vida, ya sea la del 'enemigo' o la propia. Eso, por cierto, refleja un fanatismo enfermo que debe ser erradicado, a través de leyes más severas. En Chile, todavía no está operativa con toda su efectividad la llamada 'Ley de violencia en los estadios'.

Desde esa perspectiva, son los dirigentes de clubes quienes deben promover que la admiración hacia la institución o los jugadores tenga límites claros, dentro de la conciencia del respeto hacia los demás. Nadie tiene derecho a 'castigar' a otro porque no tiene su misma preferencia. Ese concepto debe, obligatoriamente ser erradicado.

El fanatismo en el fútbol es más notorio en los varones, aunque no se excluye la presencia femenina.

La película chilena “Azul y Blanco” da cuenta del constante antagonismo entre los fanáticos del Club Deportivo Universidad de Chile y el Club Deportivo Colo Colo.

LAS FANÁTICAS

En el caso del fanatismo por artista, son más las mujeres las que se expresan en este ámbito. Ellas con capaces de traspasar cualquier límite para acercarse a su ídolo. Si está cerca, quieren tocarlo, quitarle algo para llevarse de recuerdo, olerlo, morderlo, besarlo o abrazarlo... ojalá eternamente.

En caso que esté lejos, en el escenario o saludando desde un balcón, lloran, gritan, se desesperan y hasta se desmayan.

Cambia la temperatura del cuerpo, la adrenalina invade cada centímetro del cuerpo y la presión arterial se va a las nubes.

El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar es un claro reflejo de lo anterior, ya que es la actividad musical que concentra mayor cantidad de artistas que estimular el aspecto hormonal de las jovencitas.

Los varones son más recatados y, a lo más, quisieran tomar la cintura, besar o tomarse una fotografías con una de las artistas jóvenes que llegan, pero no gritan ni se desesperan, porque la mayoría piensan que esa es reacción femenina. Si se da la oportunidad, la aprovecharán, de lo contrario se conformarán con silbarla o gritarle algún piropo.

Conocida fue la situación de un grupo de fanáticas que accedió a la invitación de un sello y se fue al aeropuerto a esperar a su artista favorito. Sus padres las buscaron intensamente, pero la tarea fue imposible. Al regresar manifestaron que no les importaba ningún castigo, porque el hecho de haber estado cerca de su artista favorito compensaba cualquier molestia familiar.

EL EXTREMO

En los años sesenta se popularizó en Estados Unidos el concepto de 'groupie' que definía a las muchachas que se fijaban como objetivo tener sexo con sus artistas favoritos. Vale decir, no eran las fanáticas de los gritos o el desmayo; de lanzar peluches o ropa interior; de lanzarse sobre los vehículos en marcha o tratar de subir a algún escenario. No. El objetivo de este nuevo grupo de seguidoras era algo muy distinto. Por lo mismo, el mundo de la música buscó esta expresión para referirse a ellas. Era necesario hacer la diferencia con las demás... con la mayoría.

La película del director norteamericano Cameron Crowe, 'Casi Famosos',representa fielmente cómo es la vida de una groupie y su relación con la banda de música.

La idea preconcebida de estas muchachas era llegar a la intimidad con sus cantantes admirados, no importando el costo que ello significara. Los requisitos fundamentales para llegar a ser una groupie eran dos: ser muy atractivas y estar dispuestas a todo. Esa disposición no solamente se refería a la eventual posibilidad de participar en sexo grupal u otras manifestaciones íntimas, sino acompañar al ídolo por el mundo... y estar a su entero servicio.

Así, las groupies obtenían credenciales y pasaban a ser integrantes de las bandas o del staff de sus artistas preferidos. No eran las novias o parejas que aparecían en las fotografías de diarios o revistas, sino las compañeras sexuales que estaban a disposición durante las 24 horas.

El área del rock fue el que más atrajo a estas audaces jóvenes, quienes estaban dispuesto a dejarlo todo con tal de servir a su ídolo.

Con el tiempo, y la renovación 'natural' de las groupies, las que se alejaban -o eran alejadas del artista- comenzaron a vender sus historias a los medios de comunicación o, las más experimentadas, a escribir libros.

En algunos casos, la reacción de los representantes o de los propios artistas era acusar de 'mentirosas' a esas mujeres, mientras que otros optaban por guardar silencio, con lo que quedaba la duda si era o no verdad lo narrado por ellas.

Por ejemplo, Cynthia Plaster Caster, declaró que ella había conseguido sacar los moldes de los penes (erectados) de Jimi Hendrix y Jello Biafra, entre otros.

Cyrinda Foxe, otra groupie, consiguió un poco más que sólo acostarse con sus estrellas. Ella logró casarse con dos de ellos: David Johansen y, el segundo, Steven Tyler de Aerosmith (de quien tuvo una niña).

A Jenny Fabian, se le considera la groupie sicodélica inglesa. Ella escribió sus memorias donde enumeró y detalló los encuentros con numerosos artistas, aunque la prensa nunca le creyó. Entre los mencionados figuraban Syd Barret, Andy Summers, Rich Grech y Charlie Whitney, entre otros.

Sable Starr, otra de estas arriesgadas seguidoras, declaró que su lista era una de las más extensas en cuanto a estrellas: Johnny Thunders, Jimmy Page, Marc Bolan, David Bowie, Iggy Pop, Richard Hell, Keirh Richards, entre otros.

Por cierto que, al igual que las demás, la calidad de la información siemprte ha sido puesta en duda.

PASIÓN POR LOS ARTISTAS

Para el sicólogo Wilson Lucero, del centro Indapsi, estas conductas son por seguir modelos que apoyan la definición de la identidad sobre todo en los adolescentes, porque es en este periodo de la vida donde se produce el proceso de identificación.

"En estos artistas, los jóvenes ven los modelos,características o cualidades que les llama la atención y las hacen sentir como propias, por la cual las imitan y se sienten exitosos con eso", dice el especialista.

Añade que las actitudes que comenten tanto las fans como las groupies son actos de conducta impulsiva, en la cual no existe mediación o control racional de los aspectos emotivos o bien este es muy bajo o insuficiente.

El especialista hace su propio análisis de las diferencias entre una groupie y una fan: "Lo que diferencia al fan es precisamente su fidelidad, versus la alternancia del groupies y ello se debe a que internamente las  grabaciones de las cuales se originan son distintas".

Lucero, además dice que en muchos casos puede haber un problema de personalidad, por este motivo puede ser un problema, en algunos casos puede hasta llegar a tener complicaciones con la identidad de la persona.


 

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