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| 12 de Octubre de 2005 | |||
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El perla se enojó porque la veterana le aconsejó no malgastar la plata que ganaba en supermercado Cabro masacró a tía-abuela y enterró los restos en el jardín de su casa Conmoción en Punta Arenas por brutalidad de joven de 17 años contra nona de 63. Tras ultimarla pidió ayuda a amigote para deshacerse del cadáver Marcelo Romero G
Según la investigación, el crimen se habría producido porque el cabro no le aguantó que la mujer se metiera en la administración de sus monedas ganadas como empaquetador en un supermercado. F.G.A., de 17 años, vivía hace un mes con Silvia Magdalena Velenicic Ljubetich, de 63, en su casa de la población Juan Williams, porque el familiar directo de la mujer había viajado a Santiago para tratarse problemas de salud. El muchacho, que ya no vestía de pingüino porque le habían mostrado tarjeta roja en la escuela, ganaba algún dinero llenando bolsas en un supermercado. Ése fue el detonante de una discusión a las 11 de la mañana del lunes con la mujer mientras desayunaban. El deseo de la tía de que su sobrino sentara cabeza y no malgastara su plata, intentando administrarle su dinero, provocó que el cabro se transformara repentinamente en un monstruo. Según el testimonio entregado a la fiscalía ese día le lanzó la taza de café a la cabeza y luego le mandó un recto a la nariz, provocando la caída de la víctima y una herida en los nudillos del propio victimario. En el suelo le dio un festival de patadas en la cabeza, para luego con un pie hundirle el cuello. Solicitó ayuda a Christopher Fernández, de 20 años, con quien intentó meter el cuerpo en una maleta. Al no lograrlo, decidieron cavar un hoyo en el jardín. En la panadería donde Silvia Velenicic trabajaba hace tres décadas se extrañaron de su demora y al acudir familiares fueron alertados por vecinos de los repentinos movimientos de tierra. El fiscal Hernán Libedinsky pedirá la prisión preventiva de ambos sujetos por representar un peligro para la sociedad, ya que ni siquiera han mostrado arrepentimiento.
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