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| 11 de Octubre de 2005 | |||
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La ventanita sentimental Dr. Cariño doc@lacuarta.cl
Estimado Doc:
Soy un joven de 26 años, soltero, profesional y con una relación de seis años "sin hijos". El problema es que conocí a una chica con la cual tuve una aventura de casi un año, ya que no soy de fierro -más bien soy enfermo de caliente- y la relación con mi novia no marchaba muy bien que digamos. La cosa es que con esta chica nos subíamos al ring de cuatro perillas cada vez que podíamos, mientras mi polola se mataba trabajando. Debo agregar que la chica es de dudosa reputación, ya que cuando yo no la pescaba se iba con otro altiro. Un día, después de una batalla carnal, me salió con el pastelito de que "no me ha llegado", lo cual dudé porque me había cuidado como un buen combatiente (con casco de látex). El asunto es que la mina quedó embarazada y cree que la guagua es mía. Un día sus viejos fueron a mi casa para contar esta situación y mis padres los echaron de una a la calle. Sólo les dijeron "creemos en la versión de nuestro hijo". El tiempo pasó y el bebé nació. En el colmo de la patudez le pusieron mi apellido, aunque yo no lo he reconocido ni pienso hacerlo. Tengo una abogada que me orientó sobre el tema del ADN y me voy a negar a todo lo que me pidan. Lo que me preocupa es qué pasará si mi novia se entera que nació una guagua por fuera durante nuestra relación. Lo más seguro es que me mande a la punta del cerro. Estoy de muerte. NERVIOSO.
Mijo:
Tengo que comprarle el rollo para responder su consulta. No me gustó mucho que descalifique tan duramente a la chicuela, la misma que le permitía gozar como chancho y poner los ojos blancos. Cualquier hombre con dos dedos de frente se corre si cacha que la amante ocasional es una gaviota para el pejerrey. En cambio usted seguía haciendo lo que se puede y metiendo lo que se tiene. Haga mandas para que la nueva madre no conozca a su novia ni el lugar donde trabaja, porque se iría en la recta a hablar con ella para contarle de la maternidad. Está clarito que esto puede mandar el noviazgo a la porra. Si tiene razón en todos los cálculos que ha sacado, sólo el ADN lo puede salvar del problema. Claro que no de la reacción de la titular. Por lo general, las mujeres rechazan estas chanchadas.
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