- Lo llamo para destacar el gesto de un señor cuya solidaria familia regaló vida.
- Non capicci. ¿De qué me parla?
- Que hace algunos días, en un accidente, falleció Guillermo Enrique Gómez. Tenía como 30 años y fue todo un golpe para su familia.
- Nuestras condolencias para ellos. Estos hechos calan hondo en la gente.
- Claro, pero lo bueno y lo bonito es que sus parientes donaron sus órganos.
- Algo muy necesario en nuestro país, donde hay largas listas de espera para recibir un riñón, un hígado o un corazón.
- Lo sabemos, por eso, para incentivar a las personas a que sigan donando, quise llamar a su columna.
- Totalmente de acordeón.
- Yo hablo en representación de la familia de Guillermo, que en medio de todo el dolor igual comprendió la necesidad de otras personas.
- ¿Y pudo saber el destino de esa importante donación?
- No, pero espero que hayan podido salvar una vida.