El jefe del gobierno en el estado paquistaní de Cachemira, Sikander Hayat Khan, aseguró ayer que la zona se convirtió en un "cementerio" y expresó su desolación ante las consecuencias del terremoto. Los muertos ascenderían ahora a unos 40 mil.
"Es el más grande desastre natural sucedido en Pakistán. Cachemira está totalmente paralizada. Desde hace dos días no hacemos más que excavar para recuperar los cadáveres y sepultarlos. Cachemira se ha trasformado en un cementerio", dijo.
Hayat Khan vive en una tienda, ya que se temen nuevos movimientos de tierra en la zona donde se encuentra su residencia, en Muzaffarabad, capital del Estado.
Hambre y frío
El hambre y el frío son ahora las dos grandes amenazas que acechan a los paquistaníes damnificados por el devastador sismo que sacudió el sábado el norte del país y mató a miles de personas, gran parte de ellas niños.
El pueblo llora con desesperanza y rabia la pérdida de toda una generación futura, mientras el gobierno estudia qué hacer con los desplazados que vagan por las carreteras y caminos, aún bloqueados por los corrimientos de tierras y las lluvias.
"Se ha perdido una generación en las zonas más dañadas y entre los más afectados se encuentran los niños", aseguró el portavoz de las Fuerzas Armadas, general Shaukat Sultán.