Desde que se avecindó en Limache, Bamond no sólo se ha hecho famoso por sus pócimas a base de propóleo y su amor por los animales y la naturaleza. También se encarga de amononar la plaza de su barrio, pintando bancos y cuidando las dos únicas palmeras que adornan el sector, cerquita del cerro La Campana, donde ha hecho cumbre en dos ocasiones.
Testigo de su particular forma de ser es Reynaldo Merello, ex alcalde y dueño de la fábrica de confites que lleva su nombre. En medio del olor a guagüitas, cuchuflíes y cojines de anís que emerge de calle República 827, don Reynaldo habló con La Cuarta de su larga amistad con el gringo, al que define como un sujeto movedizo y aventurero: "ˇNo sé cómo cresta llegó acá! Es un tipo muy particular y tiene una excelente llegada con la gente del pueblo".
Su relación comercial es igual de particular. William le encarga la fabricación de caramelos curativos elaborados con miel y propóleo. "Son caramelos exclusivos. Sólo él (Bamond) conoce la fórmula. Siempre inventa cositas que luego entrega a sus clientes", contó.
La fábrica de confites Merello opera desde 1932 y sus productos les han picado las muelas a ene generaciones. "Son reminiscencias que distribuimos en todo Chile y que hoy exportamos a Bolivia y Ecuador", verseó don Reynaldo.