Observar a una manga de choferes levantar sus manitas derechas aún con las uñas grasientas y prometer portarse como gentleman cuando integren el plan Transantiago, llenó los ojitos de lágrimas a Blas Tomic, el presi ejecutivo de Alsacia y Express Santiago.
No era para menos, porque bien tempranurri siguiendo la costumbre del gremio, un lote de 800 conductores de un total de 2.500 nuevos operadores, firmaron su promesa de contrato, con la que a fin de mes, tras cumplir un cronograma de capacitación, estarán listitos para hacerse cargo de los más de mil buses que cambiarán el carachioli a la city.
Así, bañaditos -aunque la mayoría barbones por tratarse de un día sábado- llenaron su ficha personal y aclararon los "por siaca". "Estoy súper esperanzado, porque vamos a tener sueldo fijo y hartos beneficios", contó Mario Vega, uno de los que decidió probar suerte.
Pero el minuto de emoción vino después, cuando los cabros y chiquillas juraron cruz pa'l cielo que no actuarán más como energúmenos. Incluso, cuando se detengan en los paraderos barrerán la pisadera antes que el pasajero plante su patita. Tampoco le pondrán mala cara a los escolares; al contrario, ya que laburarán 45 horas semanales les quedará tiempo para ayudarlos con las tareas y como tampoco tendrán que correr detrás de la barra para cortar boletos, apelarán al fair play para circular por las distintas calles de Ciudad Gótica. ¡Saaa!