Color de hormiga se está poniendo para los curitas del Colegio Pequeño Cottolengo de Rancagua la investigación judicial por las violaciones a menores con retardo que estudian en el establecimiento.
Ayer el Tribunal de Garantía de la ciudad prácticamente destituyó al nuevo director de la escuela, padre Alejandro Ruiz Yáñez, quien duró en el cargo menos que un combinado.
El curita, que reemplazó al principal acusado por los abusos, el padre J.E.G., fue chupeteado por la Fiscalía por haber ocultado el libro de visitas del colegio, así como por permitir el ingreso al establecimiento de adherentes al cura depra, quienes hicieron una manifestación de apoyo y se entrevistaron los menores.
El tribunal montó en la yegua cólera porque los niños se encuentran bajo medidas de protección y no pueden ser hostigados por ninguna de las partes.
Luego de escuchar los antecedentes que entregó el Ministerio Público, el Juez de Garantía, Mitchel González, acogió los cargos de obstrucción a la justicia y dictó prohibición absoluta para que el padre Ruiz ingrese al colegio o se acerque a los menores.
La decisón fue remitida a la Obra Don Orione, a quien no le quedó otra que dar el sobre azul al padrecito.