Más de 300 fetos y cadáveres de bebés nacidos muertos, conservados "fuera de todo marco jurídico", fueron descubiertos en el depósito del Hospital Saint Vincent Paul de París, anunció ayer el Ministerio de Sanidad.
Según Sanidad, cuando un bebé nacido muerto no es reclamado por sus familiares en un plazo de diez días, debe ser incinerado, con los gastos a cargo del hospital.
Además de una investigación administrativa de la Inspección general de asuntos sociales para esclarecer "sin demora" todo el asunto y "determinar las responsabilidades", la Fiscalía de París abrió una investigación preliminar, precisó el titular de Sanidad, Xavier Bertrand.