| 16 de Julio de 2005 | |||
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Soledad Gómez se define como artista hecha a pulso: Aprendió solita y se codea con microempresarias Empapelando botellas le hace cototo a la vida
De esta manera, los envases más cola fría y betún de judea producen un efecto de envejecimiento que hace que las piezas sean especialmente apetecidas entre la barra con más billullo. Y no es chiste, porque la gente que llega a esa comuna -capital de la greda y las mansas empanadas de a kilo- queda maravillada tras observar la paciencia con que hace su labor, además de tratarse de un chiche exclusivo. Es que ninguna botella es igual a la otra, y eso hace que los turistas se inclinen por sus productos a la hora de llevarse un recuerdo. "Yo no puedo estar sin hacer algo y por eso nació esto de decorar las botellas. Me gusta trabajar con las manos y sí, me va bien", confidenció. Con cuatro retoños ya crecidos y criados se define como una artesana autodidacta, herencia que por cierto traspasó a los hijos: "Son todos medio artistas; les gusta pintar y por eso me siento más en mi salsa", acota feliz de la vida. Aparte del estilo del copage, logra hermosos resultados con unos pinceles y unos cuantos colores que plasma en pequeñas cajas de madera a modo de joyeros o simpáticas alcancías para la barra pequeña.. "Me siento una microempresaria y soy una agradecida de tener este talento", remata al lado de sus colegas -unas 10 mujeres- con las que arrendaron una galería.
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