03 de Julio de 2005
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¡Sí, somos del mismo curso!
Está claro que el amor llega en cualquier momento y lugar. ¡Incluso en las salas de clase! Pero, por cierto, ahí las cosas se complican, por celos o exceso de control.

El estar juntos en el mismo establecimiento educacional ya complica a muchos. Y más angustiante todavía, cuando los ojos de la persona amada están dentro de la misma sala.

Los celos son el principal detonante en las discusiones de dos jóvenes que comparten curso. A veces, pequeños e inocentes gestos se interpretan como traiciones.



¿Te ha sido positivo o complicado pololear con alguien del mismo curso?
PAREJA UNO:

Daniel Benavides, 21 años:

"Uno de los inconvenientes es que el tiempo dedicado a la pareja comienza a sobrepasar el espacio individual. Eso hay que conversarlo y permitirse actividades aparte, aunque la pareja esté cerca. El ideal es no estudiar juntos, pero cuando hay amor no se mide ese aspecto de manera racional".

>Alejandra Moreno, 20 años:

"En lo negativo está la posibilidad de que al ver a la pareja todos los días puede llegar a ser desgastador. En lo positivo, se da el poder estudiar junto a él y, de pronto, hacernos cariñito. Si hay confianza, se permitirán libertad y podrán convivir bien con los demás compañeros y compañeras, sin celos".

PAREJA DOS:

Mariane Hartard, 21 años:

"El que mi pololo sea mi compañero tiene aspectos a favor y en contra, como todas las cosas. Lo mejor es que puedo verlo todos los días, lo que es una ventaja para compartir. Lo malo es que los fines de semana, a veces, no tenemos temas de conversación, porque ya los hemos hablado todos".

Jorge Olivares, 22 años:

"La relación diaria puede provocar un agotamiento como pareja, pero a nosotros no nos ha ocurrido. El estar con Mariane me ha servido para darme cuenta que se puede ser pololo y compañero, a la vez. No hay envidia, sino apoyo. Lo importante es poner el amor sobre los detalles".

PAREJA TRES:

Daniela Rojas, 21 años:

"El estrés de la universidad es muy agotador y aumenta si el pololo está en la misma sala o en la universidad, porque uno lo está viendo en todo lo que hace y dice. Pero, 'el amor es más fuerte'. Si uno está consciente de su amor hacia esa persona... todo se supera. Lo mejor es que ninguno 'ahogue' al otro".

Mauricio Aliaga, 22 años:

"Tener a tu polola en la misma universidad, es lejos lo peor. Lo digo, aunque la Dani se enoje, pero ella sabe que la amo. El tema es que uno pierde la libertad de hombre, para ser coqueto con las compañeras o tirar la talla. Uno siente que lo están controlando en todo lo que hace y conversa".

Está comprobado que aquellas parejas que solamente se ven un rato al día, por trabajos de extensos horarios o largas distancias, van encaminadas al fracaso si no aprovechan los fines de semana y feriados para compartir.

En el otro extremo están quienes se ven demasiado. Algunos trabajan juntos o cerca, por lo que deben encontrar un equilibrio para evitar la saturación.

Ambas situaciones son extremas y obligan a la pareja a tratar de encontrar aquel punto que permita mantener el amor, el interés, el deseo de estar juntos... ¡y disfrutarlo! Pero esas situaciones no son solamente de parejas ya consolidadas, sino de jóvenes que recién están conociendo el amor.

Hay algunos que, por estudios o distancia, se ven solamente los fines de semana, mientras otros están casi todo el día juntos.

ÀQué caracteriza a esos pololeos de muchas horas los siete días de la semana?

LOS CONFLICTOS

La sicóloga Carmen Gloria Muñoz, quien ha tenido como labor atender problemas en el ámbito sexual y académico, expresa que -entre las parejas de pololos-, los principales conflictos se provocan al interior de las aulas.

"El enamorarse, e incluso el tener relaciones sexuales, es parte de la etapa del desarrollo que deben experimentar los más jóvenes. La decisión de entablar o no un acercamiento amoroso con alguien es un acto libre de cada cual", explica la profesional.

Añade que, "la ley de la vida dice que el no atreverse a una relación significa alejarse de la posibilidad de saber lo que se siente, responder la pregunta básica del cómo es. Me refiero a que los jóvenes deben pololear en la etapa escolar y, más aœn, durante sus estudios superiores. Ello, porque están en pleno desarrollo de su instinto sexual".

LA CERCANÍA

En cuanto a evitar el contacto entre personas de un mismo curso, la profesional explica que, "esa es una opción más. Pueden estar en colegios o universidades distintas; pueden ser del mismo establecimiento o ser compañeros de clase. Ninguna de esas alternativas, u otras, puede descartarse".

Añade que, "es cierto que quienes están muchas horas al día juntos, incluso en la sala de clases, representan un tipo de convivencia más intensa, tal como si fueran una pareja consolidada. A ellos, eso les servirá, si es que llegan a mantener esa relación en el tiempo. Tienen ideas y planificaciones comunes hacia un mismo rumbo".

Frente al agotamiento de estar juntos todo el día, la sicóloga expresa que, "esa es una reacción normal y ocurre hasta en los matrimonios. En los jóvenes, tal vez, se llegue al extremo de que uno de ellos decida de un momento a otro poner término a ese pololeo".

¿ES DESGASTADOR?

"Por supuesto que desgastan las malas caras, las envidias o las peleas. Los jóvenes liberan sus tensiones a través de estas reacciones contra su pareja que está cerca. Los motivos son los mínimos. A veces, después de un análisis, concluyen que son sin importancia. Por lo mismo, el tema son las reacciones, que los llevan a desilusiones, estados de depresión o euforia. En sicología eso se llama estado crepuscular, en donde se pierde contacto con la realidad", enfatiza la sicóloga.

En cuanto a los celos, la profesional explica que, "es algo muy comœn y difícil de superar, porque siempre uno de ellos estará pendiente de fijarse en las miradas y reaccionar".

"Ante esa problemática, hay que ser inteligente y no caer en un círculo que solamente les provocará dolores de cabeza. Si existe compatibilidad y verdadero afecto, uno de ellos debe controlar sus reacciones", destaca la experta en temas juveniles.

LOS AMIGOS

En cuanto al rol de los amigos, la sicóloga destaca que, "la pareja debe conversar y tener claridad respecto a lo que ese entorno dirá. A veces, algunos se burlan de los muchachos que respetan demasiado lo que dice la chica. Lo tratan de 'Macabeo', por ejemplo, y eso los complica en la autoestima y en su perceción de cómo lo ven los demás. Por lo mismo, la muchacha no puede aparecer como dando órdenes. Todo será mejor si conversan".

"La misma recomendación de diálogo es válida para enfrentar los chismes, la competencia por notas, la mayor o menor figuración entre los pares. No hay como el diálogo para el mejor entendimiento. Claro que no se le puede pedir a los jóvenes que no sean celosos o peleadores. Eso es propio de la edad", explica la profesional.

Concluye que, "en todo caso, el amor es fundamental en la vida de todas las personas. Hay que atreverse. Si Neruda no se hubiese enamorado, jamás habría escrito ni una línea".


 
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