Con globos, banderas, sánguches de mortadela para el camino y zapatillas con aire inyectado, un centenar de brocas cochis, scouts siempre listos y guailones con conciencia social marcharon ayer contra el hambre, movida que se repitió en otros 70 países.
Iniciativas de este tipo resultan súper cachilupis si se considera que cerca de 18 mil pergenios mueren diariamente por inanición, 300 millones sufren hambre crónica y otros 100 milloncejos no asisten a clases porque no tienen qué echarse al buche.
En la caminata criolla participaron la intendenta Ximena Rincón y la flaquita modelo Mónica Aguirre, además un lote de gordos solidarios.
La maniquí señaló que ella se pone sin chistar por los niños que pasan hambre, "porque estoy a favor de todas las iniciativas y proyectos que aboguen por este tema. Cualquiera que sea madre o padre no puede dejar de conmoverse por las dramáticas imágenes de niños padeciendo por falta de alimentos".
Al finalizar la chalupeada, que partió en el Parque Bustamante y finalizó en el frontis del Museo de Bellas Artes, los organizadores se paletearon con un potente show musical, mientras algunos compipas arengaban a la gente a ponerse con la causa y a colaborar para terminar de una vez por todas con este flagelo.