| 29 de Mayo de 2005 | |||
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Sargento Luis Monares Castillo ofrendó su vida para salvar a seis conscriptos del infierno cordillerano Los últimos suspiros del primer héroe de Antuco Cuando ya no le quedaban fuerzas, se abrazó al séptimo recluta y se durmió sobre la nieve.
De la pena y del dolor de enterarse que la gente malintencionada y un canal de la tele afirmaron que era él único militar profesional que se había salvado "para su santo", los familiares del sargento segundo Luis Reimundo Monares Castillo pasaron al orgullo, al saber que el cuerpo del suboficial había sido encontrado abrazado junto al de un conscripto, prueba clara que hasta sus últimos segundos de vida intentó salvar a sus muchachos. El único clase fallecido en la zona cordillerana de Antuco junto a 44 soldados conscriptos- salió del refugio Los Barros el miércoles en la mañana, en medio de una ventisca de nieve y polvo blanco que no dejaba verse ni las manos. Durante la travesía y según el relato de conscriptos que sobrevivieron a la tormenta, el suboficial arriesgó su vida para sacar a varios muchachos desde una laguna a medio congelar. Se supo que antes de que el frío se lo comiera, el "Héroe de Antuco" tomó de los brazos y se amarró a seis reclutas y logró llevarlos a la rastra hasta el refugio que la Universidad de Concepción tiene en la cordillera, donde fueron reanimados y vueltos a la vida. Todo el salvataje lo hizo sin ver nada y en medio de rachas de 90 kilómetros por hora. Lamentablemente, cuando se acercaba a rescatar al séptimo muchacho que yacía inconsciente y moribundo sobre la nieve, el frío de casi 10 grados bajo cero lo venció. Sin embargo, al verlo "dormido" con apenas una chaqueta y pantalones de camuflaje, Monares tuvo fuerzas para abrazar al soldado y morir junto a él. El temporal no le dio tiempo de guarecerse y se congelaron juntos.
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