El caso de abusos sexuales que involucró al ex sacerdote Andrés Aguirre, el cura Tato, fue la situación más difícil que debió enfrentar el padre Nicolás Vial como capellán de Gendarmería, según él mismo reconoció, tras dejar sus funciones, después de 14 años de labor pastoral en esa área.
En su lugar asumió el padre Jaime Nawrath Ríos, cuya primera actividad como capellán penitenciario será visitar el Centro de Orientación Femenino, COF, mañana domingo.
Vial admitió que el hacinamiento "sigue siendo el eterno problema del sistema carcelario, pero con las cárceles concesionadas eso comenzará a ser algo del pasado", señaló.
"Como capellán de cárceles, encontrarse con un hermano de sacerdocio que hizo los mismos votos, en esa situación, fue una de las misiones más difíciles", reconoció Vial, al referirse a Tato, condenado a 12 años de cárcel por nueve abusos sexuales y un estupro a menores.