20 de Abril de 2005
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Campecha contó a La Cuarta todas sus peripecias para tener contenta a regalona en la azotea
Don Canciano duerme cucharita con la "vaca voladora"
Oriundo de Orilla de Auquinco, en Chépica, está feliz de cuidar a rumiante en instalación silvestre
Manuel Torres A

la cuida día y noche: La vaquita 532 se convirtió en la segunda mujer de Canciano. Le da agüita, pastito y todas las atenciones del mundo para que recuerde con cariño su paso por la capitale.

(Foto: Copesa)

(Foto: Copesa)
Canciano Pino (61) está en otra cuidando a la vaquita 532 -el número de remate que el animalito tiene estampado en su lomo- en el urbano campito de la azotea del octavo piso de Miraflores 419, en pleno corazón de Chago.

Aunque el hombrón dejó atrás a su mamita, iñora, hijos y la vegetación de su querida Orilla de Auquinco, en la comuna de Chépica, no se hace drama por estar arranchado ahora en plena selva de cemento y cristal. De hecho, alucina día y noche con los hitos de la ciudad, como las torres Entel y Telefónica.

Lo único que a 25 metros de altura lo conecta con la madre natura es pisar y regar con una manguera la alfombra de pasto chantada en el sector del establo y brindarle puro amor a su regalona de 390 kilates. Otro poco de verde recibe al ver a lo lejos los cerros San Cristóbal, Blanco y Santa Lucía.

"Estoy feliz con la experiencia. Cuando me invitaron por primera vez no pesqué el asunto, ya que pensé que era algo publicitario, pero cuando me enteré que se trataba de algo artístico, acepté altiro", contó a La Cuarta, la aguaite.

Rutina aérea

El domingo pasado, cuando aterrizó en el edificio junto a la rumiante salvada del matadero, no pegó pestaña vigilando el sueño de la 532 en su nuevo corral en altura.

"Había que estar atento, porque podía reaccionar mal o ponerse nerviosa debido a su nueva vida. Pero no hubo atados", contó.

Ene popularidad

Tras el aclimatamiento, la jornada del lunes fue intensa, ya que se conoció públicamente la movida.

"Bien tempranito llegaron la prensa y algunos curiosos. No sé cuántas fotos le han tomado a la vaquita ni cuántas entrevistas he dado, pero estoy orgulloso de participar", verseó.

La prueba mayor se produjo a partir de las 19.30 horas, cuando 60 personas asistieron a la inauguración oficial, donde el Colectivo Solo firmó un documento en que se responsabilizaba por sus vidas ante cualquier accidente o aterrizaje forzoso.

"Antes de empezar estaba urgido de que la vaquita se pusiera nerviosa con tanta gente, pero todo resultó de maravillas. Nos acostamos tarde, pero nada más", comentó mientras le daba de comer a la cuadrúpeda parte del fardo y medio que se pitea diariamente.

Los vecinos de la torre de cristal de Merced con Miraflores han sido los más buenos palhue. Le gritan "oye, te gastai la media mina". Y algo parecido le dicen sus compañeros de pega en Chépica, pero en clave campechana: "Lacho 'e la vaca".

Hijo de supremo en la pará

Comparado en pinta con el resto de los seis integrantes del Colectivo Artístico Solo, Alberto Chaigneau (30) es el más formalito de todos los cabros artistoides.

Y aunque su profesión de abogado le obliga a vestir religiosamente de traje, se da licencias, por ejemplo con coloridas corbatas como la que lucía ayer.

Pero más allá de la engañadora percha, Alberto cultiva por dentro su lado locate y se cuadra firme con la pomada.

"Me gusta la vaca en la azotea porque parece un cuadro vivo y un pedazo de verde en medio de tanto gris", verseó el hijo del ministro de la Corte Suprema, que se llama igualito a él y que participó en la inauguración.

"Mi viejo dice que está es otra locura mía y que pese a ser deschavetada, me apoya completamente", explicó.


 
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