| 10 de Abril de 2005 | |||
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Realidad del Sida en Chile ón es defender al organismo de gérmenes e impedir la aparición de cánceres y tumores. "Más que la tendencia sexual, la promiscuidad es el factor más peligroso en Chile", aclara el jefe de la sección de inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Alejandro Afani. "La gente requiere información más clara, directa y específica; no estos mensajes subliminales de "cuídese" o "protéjase". O sea, use condón porque a través del uso de su pene y de su vagina usted puede contraer el virus del Sida, por lo que debe adquirir una conducta responsable con su sexualidad", afirma el coordinador ejecutivo de Vivo Positivo, Rodrigo Pascal.
Según las últimas estadísticas del Conasida (actualizadas hasta el año 2002) las regiones que tienen las mayores concentraciones de personas infectadas son la Región Metropolitana (57,1 contagiados por cada100 mil habitantes) la Quinta Región (45,3) y la Primera Región (37,1). Si bien el panorama chileno no aparece tan mal, hay varios factores que permiten saber porqué en Chile -como en el resto del mundo- no se ha podido frenar el avance de esta enfermedad. Michelle Bachelet, cuando era ministra de Salud, presentó el documento "Estudio Nacional de Comportamiento Sexual en Chile", que resumía las entrevistas a 5.407 personas, de entre 18 y 69 años, dando grandes pistas de las costumbres sexuales de los chilenos y, por lo mismo,, de los posibles focos sensibles de contagio del VIH. La investigación establece que, "en relación al número de parejas sexuales a lo largo de la vida, se produce un importante brecha entre hombres y mujeres. Los primeros declaran un promedio de 8,2 parejas sexuales en su vida y las segundas, 1,9 parejas sexuales". El dato no resulta menor si consideramos que el 94% de las transmisiones en Chile son vía sexual y que el Sida -contrariamente al pasado- ha mostrado un fuerte aumento en las relaciones heterosexuales. El informe es elocuente: "el 30,5% del total de los hombres entrevistados, declara haber acudido al comercio sexual alguna vez en la vida. La frecuencia de quienes declaran haber acudido al comercio sexual disminuye con la edad de los entrevistados, reportándose un 22,7% entre quienes tienen de 20 hasta 39 años y un 48,9% entre quienes tienen de 60 a 69 años". El doctor Alejandro Afani, jefe de la Sección de Inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, confirma este hecho: "Más que la tendencia sexual, en Chile la promiscuidad es el factor más peligroso. En ese sentido ha ido aumentando el contagio en la mujer y en la relación heterosexual". Del mismo modo es que se puede entender que la mayor cantidad de contagiados sean hombres (89,1%) contrastados con el 10,9% de las mujeres.
El ROL DEL ESTADOEn Chile, la edad de iniciación sexual de hombres y mujeres está bajando cada día más. O sea, el riesgo es mayor si los adolescentes o púberes se enfrentan al sexo sin estar debidamente educados en esta materia.Ello, obviamente, hace necesaria la mayor educación sexual en los colegios. "El punto clave son las poblaciones más jóvenes, pues son menos reticentes al uso del preservativo que los más viejos, que nacieron en otra realidad y les cuesta más cambiar su hábito", sostiene el doctor Afani, concordando con el informe del ministerio de Salud. El hecho que se produzca una iniciación sexual más temprana en hombres y mujeres refuerza la necesidad de desarrollar políticas de educación sexual preventiva a más temprana edad. Las estrategias de prevención deben considerar el dato de la mayor frecuencia de relaciones sexuales en parejas con un repertorio más diverso de prácticas sexuales (sexo anal u oral, por ejemplo) para informar de los riesgos biológicos de transmisión del VIH/Sida que se asocian a la práctica cuando es realizada sin el uso del preservativo. En 1996 se promovió el programa Jocas, que consistía en charlas informativas que buscaban definir las necesidades y prioridades en el tema. Durante el 2000 se promulgó la ley 19.688 que reconoció el derecho de las estudiantes embarazadas o que sean madres lactantes a acceder a los establecimientos educacionales. Asimismo, y hasta hoy, los ministerios de Educación y Salud, junto al Servicio Nacional de la Mujer y el Instituto Nacional de la Juventud, han estimulado la propuesta gubernamental "Hacia una Sexualidad Responsable", promoviendo el diálogo social y la reflexión, intentando facilitar el desarrollo de una sexualidad sana, plena y reflexiva.
EL ROL DE LOS PRIVADOSNo sólo el Estado ha sido el encargado de llevar adelante programas de prevención del VIH/Sida. Una de las organizaciones más reconocidas al respecto es la ONG Vivo Positivo, cuyo coordinador ejecutivo -Rodrigo Pascal- enfatiza que no sólo la iniciación sexual a más temprana edad se debe considerar al momento de querer implementar políticas de prevención.Explica que, "cuando se está promocionando el uso del preservativo y aparecen grupos, religiosos u otros, poniendo en duda la capacidad del preservativo para prevenir el contagio del VIH/Sida, eso genera confusión en los chilenos. Está comprobado que el mejor y más adecuado producto para la prevención de la enfermedad es el preservativo". Sin embargo, poniéndose a tono con los países más desarrollados, la organización que dirige Pascal, junto al Estado de Chile, continúan buscando los medios para llegar a la población. "Desde hace casi un año que hemos estado trabajando en conjunto con el ministerio de Salud en una estrategia de prevención secundaria y terciaria. Ello va dirigido a personas con VIH para su autocuidado en cuanto a su salud, su sexualidad y de la incorporación del condón, entre otras. Por cierto que en esa materia tienen un gran rol los servicios de salud a lo largo del país donde se atienden personas con VIH". Está claro que, a pesar de las iniciativas gubernamentales o privadas, el problema seguirá aumentando si las personas con vida sexual activa no toman las debidas precauciones para evitar el contagio. A la vez, quienes viven con el VIH deben asumir responsablemente su enfermedad para no contagiar a sus parejas, sean permanentes u ocasionales. Son los jóvenes, sobre todo, quienes deben advertir las graves consecuencias que les acarreará el VIH/Sida.
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