| 10 de Abril de 2005 | |||
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La mirada masculina La descripción del entorno, la manera de enfrentar los problemas, la vida afectiva y sexual, tienen una mirada distinta en los hombres respecto de las mujeres. Si bien el hombre ha ido aceptando realizar tareas domésticas, su manera de realizarlas tiene una connotación más de beneficio que establecer un lazo sentimental con el hogar. En general, la suma de la mirada femenina con la masculina permiten el éxito en la relación de pareja, siempre y cuando ambos respeten esa perspectiva distinta.
Está claro que la mujer y el hombre tienen miradas distintas para lo que ocurre a su alrededor, ya sea en el trabajo como entre amigos o en el hogar. A las mujeres les molesta significativamente que los varones piensen que ellas nacieron para servirlos y cumplir todos sus deseos, incluyendo los sexuales. A ellos les desagrada esa tendencia femenina de atribuir sentimientos a todos los hechos, desde pensar que ya no se la quiere porque la comida le quedó sin sal y él se lo dijo.
ENTRE MUCHOSJaime D. (24), estudiante de arquitectura, tiene serios problemas con su actual polola. "Ella no aprobó tres asignaturas el año pasado, de su carrera de enfermería, porque dijo que yo constituía su preocupación diaria. Cuando me lo dijo quedé plop. Claro, porque dijo que siempre estaba pensando que yo la engañaba y que, además, nunca le hacía regalos de flores o bombones. O sea, nunca consideró las idas al cine, al campo o a la playa. Para ella eran más importantes los tradicionales bombones y las tontas flores. Estuve a punto de terminar la relación cuando me echó la culpa de su fracaso. Ese es un típico problema femenino: no asumir su responsabilidad".Su hermano, Juan Pedro (18 años), también se queja. De hecho, terminó durante el verano con su polola debido a lo que él considera "tonteras". "Ella es bien superficial y yo la quiero así, pero me molesta sobremanera que solamente hable de ropa, de zapatos y peinados. Es una compradora compulsiva. De hecho, se vino varias veces de la playa después de ver los catálogos que publican las grandes tiendas. Yo soy feliz con mis tres jeans y zapatillas, pero ella quería enfundarme en un mocasines y pantalones cargo, porque estaban de moda. ¡Chao! La echo de menos, pero nunca tanto como para volver a aguantarle ese cuento", expresa el futuro estudiante de computación. El caso de René F. (33 años), contador auditor, es más dramático. "Me acabo de separar de mi segunda esposa. Las dos se quejaron de lo mismo y yo no estuve dispuesto a cambiar. Las dos me exigían que fuese meloso, que les hiciera arrumacos todo el día. Yo les expresaba amor, segœn mis patrones de conducta. Es decir, ser caluguiento a veces y, sobre todo, cuando quería erotismo o sexo". Añade que, "somos dos hermanos, todos hombres, y mi mamá siempre fue enérgica con nosotros. Ella asumió el rol de padre y madre, y como que se le pasó la mano, pero igual salimos profesionales y no la defraudamos. Ella nos brindaba cariño, pero en gestos grandotes como premiarnos con paseos o comprándonos alguna chaqueta o pantalón. Así, me carga que me estén besuqueando todo el día o acariciándome. Yo quise a mis dos mujeres, pero a mi manera. Ninguna entendió que jamás cambiaría". Está claro que la mirada masculina para enfrentar los conflictos y las distintas situaciones es distinta. Ello se puede llevar desde la aparición de una araña o un ratón hasta la forma de observar un problema económico de magnitud.
EQUILIBRIOPor cierto que el equilibrio en esa perspectiva es lo más sano para llevar una convivencia social, laboral o familiar de la mejor manera.Eso implica conceder, ceder y estimular el sentido de que ambos pueden aportar a la relación (en la pareja); que hombres y mujeres deben ser tolerantes (en la familia) y que funcionarias y funcionarios tienen los mismos derechos y deberes (en el trabajo). En los œltimos años, felizmente, ha ido desapareciendo la descalificación laboral hacia las mujeres, pero -se están realizando estudios- en algunos casos algunas se han ido al otro extremo y están actuando como en "revancha". Es lo que declara Manuel C. (46 años), profesional de las comunicaciones. "En mi campo siempre se discriminó a la mujer debido a los problemas relacionados con los embarazos. Así, la mayoría de ellas no podía desempeñar un cargo con continuidad, por lo que se prefería a los hombres. De pronto, una chica comenzó a ascender con gran creatividad y sin importanle horarios ni responsabilidades. Así, conquistó un puesto importante, algo que alegró a muchos, entre los que me incluyo", expresa Manuel. "Lo malo fue que comenzó una verdadera campaña de venganza hacia los hombres. De hecho, su actitud cambió radicalmente. Antes se bromeaba con temas de doble sentido y eso, en los cuales ella participaba. Al asumir el cargo se transformó en una mujer dura y sin humor. Así, la bautizaron como íamargadaí. Eso fue bien lamentable, porque marcó demasiada diferencia. Tal vez para ser superior a un hombre. Yo no me he hecho problemas, pero igual la mantengo distante, porque creo que se le pasó la mano. El tema es que si algœn día se va, lo que muchos quieren, casi nadie la echará de menos", explica. Concluye que, "yo creo que mujeres y hombres son capaces, pero el jefe hombre, como todo varón, sabe controlar sus sentimientos y no los involucra en el trabajo". Mariana F. (24 años), egresada de periodismo, expresa que, "hay profesores que nos descalifican por ser mujeres, porque dicen que hay muy pocas que podríamos ser capaces de ir a una guerra o amanecernos esperando una entrevista. Eso me parece muy machista". "Aparte, tuve otro que nos sacó la ícrestaí a las mujeres, literalmente, diciéndonos que no debíamos aprovecharnos de nuestra condición para conseguir facilidades. O sea, no mostrar pechugas, no coquetear ni ronronear por notas. Nos decía que en la universidad es donde debemos igualar a los hombres para enfrentar con seguridad la vida laboral. Al principio odiaba a ese tipo y llegué a sumarme a mis compañeras que decían que a él no le gustaban las mujeres, que era misógino u homosexual y que nos perseguía. El tema es que hice la práctica en el verano y entendí que tenía toda la razón, porque desde mi llegada me miraron en menos todos, incluyendo una jefa. él tenía mucha razón. Con la preparación que él me dio, pude superar todos los escollos. Fue una mirada distinta que me sirvió mucho", concluye la futura profesional.
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