El subprefecto Jaime Méndez, jefe del Departamento de Comunicaciones de Invetigaciones, lamentó el desastre, pero destacó que el plan de evacuación interno funcionó de maravillas, lo que evitó pérdida de vidas y lesiones.
Sobre el origen del fuego, indicó que, al parecer, fue provocado por un hecho accidental.
Consultado sobre la destrucción de documentos, expedientes y pericias, enfatizó que "no puedo hacer una evaluación cualitativa de las pericias que se encontraban en el lugar, pero puedo indicar que se logró salvar de las llamas importante cantidad de instrumentos y otras especies".
Unos 300 voluntarios de 12 compañías de Bomberos de la capital lograron, cerca de las 14.45 horas, sofocar el siniestro. El humo era visible desde cualquier punto de Santiago.