| 24 de Enero de 2005 | |||
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Hola, Doc:
Soy un hombre desesperado. Tengo 39 años, soy casado hace una década y tengo una hija de 20 años que pololea con un chiquillo de 26. El problema es que este joven se me declaró una vez que fue a buscar a mi hija y ella no estaba. Dice que está muy enamorado de mí y que se acercó a mi hija sólo para poder estar cerca mío. No sé qué hacer, no sé si decírselo a ella o quedarme calleuque, ya que le puedo hacer mucho daño. Él no me deja tranquilo, me acosa demasiado y temo sentir una atracción hacia él. ¿Qué hago? Estoy atormentado. Necesito su consejo lo más pronto posible ya que esto puede terminar muy mal. ATRACCIÓN FATAL Papito:
Claro que el asunto puede terminar muy mal. Para usted y para la cabra, que no tiene idea de que su pololo es mariposón y que su papá está a punto de mandárselo al pecho. Supongo, que la cosa sería de vuelta y vuelta. ¿Le digo lo que habría hecho cualquier padre normal y que se respete? Meterle la punta del zapato hasta los alamitos, al depra. Sin embargo, usted no es normal. Lo prueba su quitasol, que está tembleque y reconoce sentirse atraído por el novio del año. Hasta el seudónimo que usó revela que tiene condiciones innatas para morder almohadas. La "Atracción fatal" que conocemos era entre un varón y una mujer y en su historia de dos gallos que se visten como hombres, pero tienen las trenzas sueltas al viento. Si le queda un resto de decencia, ábrale los ojos a su hija para que despache al colibrí. No es necesario que le diga que usted es "machomeno", no más. Dr. Cariño
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