Una de las pocas tradiciones que quedaban en el fútbol chileno se derrumbó. La dirigencia de Naval de Talcahuano anunció con bombos y platillos la llegada del lateral gringo Chase Hilgenbrinck, quien hasta la semana pasada peleaba un cupo en el plantel del "Huachi".
Hasta ahí, nada raro, si no es porque el yanqui se convertirá en el primer extranjero de la historia del club "que alguna vez fue Chile", como dice un libraco de un apóstol local, recordando su participación en los Juegos Olímpicos de Helsinki en representación de esta Copia Feliz del Edén.
El presi Gilberto Araya precisa que "más que cualquier cosa, ésta es una paleteada con Huachipato, con el que somos uña y mugre. Lo que pasa es que ellos no podrían mantener al jugador y nos lo facilitaron al gratín. O sea, Naval no pondrá ni uno y tendrá un jugador de bastante proyección y que le llena el gusto al técnico".
El timonel agrega que "la tradición alguna vez se tenía que terminar, lo teníamos asumido. De hecho, en una asamblea de socios en enero del año pasado se discutió y se aceptó la llegada de jugadores foráneos".