23 de Enero de 2005
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Acoso Sexual: Una ley para todos
No son las mujeres las únicas beneficiadas con esta ley, sino que todos los trabajadores del país, que ganan resguardos en una tema que no estaba regulado.

Por primera vez el Código del Trabajo considera sanciones a los acosadores sexuales. Las empresas podrán despedir a los victimarios privándolos de indemnización.

Ministra Cecilia Pérez: "Esta era una de las tareas pendientes en la igualdad de género".

Acoso sexual: "El que una persona realice en forma indebida y por cualquier medio requerimientos de carácter sexual no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen su situación laboral".



XEROX
Cada año los trabajadores de esta empresa deben firmar un documento donde se explican las políticas de ética de la compañía y que considera el tema del acoso sexual.

En caso de denuncia, se realiza una investigación para determinar si hubo o no falta al Código de Conducta.

Ese conocimiento de las políticas internas de ética favorecen, obviamente, la relación laboral de la empresa.

EL NUEVO PROCESO
Estos son los pasos a seguir para agilizar el proceso de denuncia de acoso sexual en la nueva legislación: - Procedimiento: Cuando se realiza una denuncia, el empleador tiene dos opciones, la primera realizar una investigación interna o dejarle los antecedentes a la Dirección del Trabajo en un plazo no mayor a cinco días. La investigación no puede durar más de 30 días. Después, la empresa tiene dos semanas para tomar las medidas necesarias.

- Indemnización: Si el acosador es el dueño de la empresa, el empleado se puede autodespedir. Esto significa que el empleado puede terminar el contrato por "incumplimiento grave del empleador". Además se le debe pagar a la persona afectada las indemnizaciones correspondientes, que son las de despidos injustificados, aumentadas hasta en un 80 por ciento.

- Sanciones: Se estipula al acoso sexual como una nueva forma de despido grave. El(la) acosador(a) puede ser despedido(a) sin indemnización. Las empresas que no tomen en consideración esta nueva falta están expuestas a multas. Las personas que realicen DENUNCIAS FALSAS, se arriesgan a tener que compensar económicamente al acusado y pagar las acciones penales.

El acoso sexual siempre se ha asociado con la mujer que es violentada por un hombre, lo que ocurre en un alto porcentaje, pero también puede afectar a varones. Eso es lo primero que corresponde aclarar en este importante tema.

La nueva legislación define al acoso sexual como "el que una persona realice en forma indebida y por cualquier medio requerimientos de carácter sexual no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen su situación laboral". Es decir, favorece a todos los trabajadores.

Se conocen casos de acosos de hombres a mujeres, de mujeres a hombres, de hombres a hombres y de mujeres a mujeres. O sea, no hay un patrón estricto al respecto.

RELACIONES

En un alto porcentaje hay un paso corto entre la admiración o el interés hacia una persona y el acoso sexual, sobre todo si quien "admira o se interesa" tiene un mayor rango en la escala laboral.

Por cierto que se debe asumir que, en la mayoría de los casos, se trata de hombres que desean obtener beneficio sexual de sus compañeras de trabajo.

Socialmente, se había asumido que el "interés o admiración" de un jefe hacia su secretaria, por ejemplo, era algo "natural" o "normal", que nadie debía cuestionar. Incluso el humor da cuenta de la secretaria coqueta y extremadamente llamativa que busca "conquistar" a su jefe.

Pocas personas pensaban que esa era una actitud denigrante para la mujer, llena de violencia y abuso.

El proyecto de ley data de 1991 y a principios de Enero de 2005 se aprobó por unanimidad en la Cámara Alta, para volver a la Cámara de Diputados y aplicarse el primer semestre de este año.

MINISTRA

Según la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Sernam, Cecilia Pérez, "es muy importante, es un gran logro y es crucial. Legislar sobre acoso sexual sólo lo pueden hacer países que están maduros, preparados social, cultural y políticamente. Y esta era una de las tareas pendientes en la igualdad de género".

"Me siento muy satisfecha del paso dado y que le podamos dar una ley de acoso sexual durante este primer semestre del año 2005 a los trabajadores y trabajadoras de Chile", añade la autoridad.

Agrega que, la ley era "absolutamente necesaria y urgente", por dos importantes motivos: siempre ha existido acoso sexual en nuestra sociedad y el aumento sistematizado de mujeres entrando al ámbito laboral. "Sin ley, lo único que hay es una víctima en la soledad y que más encima termina perdiendo su empleo", destaca.

-¿Por qué cree que se demoró tanto la aprobación de esta ley?

Es una ley compleja y los países se toman su tiempo, claro que nosotros nos hemos demorado 13 años. Eso ocurre en Chile, porque aquí operaron criterios culturales y prejuicios. No compartimos una visión de lo urgente que era este tema y de lo real que es el acoso sexual en nuestra sociedad. Entonces, el acoso está como naturalizado, algo normal, casi anecdótico, de la cual vale más vale hacer tallas y bromas. Eso está marcado en la sociedad y el Congreso no está exento de ese sesgo y de esa mirada.


- ¿Es un paso a favor de la desnaturalización del poder masculino sobre el femenino?

Es un paso enorme para relaciones más igualitarias entre hombres y mujeres, de más dignidad, de más respeto mutuo.


- ¿Cree que fomentará una mejora en las relaciones laborales entre hombres y mujeres?

Es un tema importante, porque los parlamentarios dicen que puede inhibir la galantería, la cosa gentil, el piropo. Yo estoy segura de que nosotros como cultura latinoamericana no vamos a tener ese problema que han tenido otras sociedades como las sajonas que han legislado muy duro y que prácticamente las personas no se pueden ni mirar en el trabajo. Yo creo que en Chile no va a ser así. La ley es muy clara y señala al acoso como una conducta que va de un lado para otro y que le causa perjuicio en su ámbito laboral.


- ¿Cree que disminuirá el temor a denunciar al acosador?

Creo que sí. La sola existencia de una ley va a dar más confianza. Es una señal. Es decir : "mire, acá en Chile no vamos a aceptar más este tipo de conductas, porque quien las cometa va a ser sancionado e incluso puede perder su empleo". A los trabajadores y trabajadoras les dice: "Usted está protegida o protegido ahora, y tiene un procedimiento: puede ir donde su empleador o a la Dirección del Trabajo.


- ¿Algunos acosadores dicen que las mujeres tienen responsabilidad porque provocan?

Eso siempre ha sido una justificación impropia, porque nadie tiene derecho a acosar sexualmente, amenazar o hacer ofrecimientos por favores sexuales en contribución. Nadie tiene derecho a establecer ese tipo de relaciones y aquí no importa si la mujer es bonita o no, si viste polleras cortas o largas y si usa un escote profundo. Eso jamás será motivo para que alguien se sienta con derecho a acosar sexualmente a una mujer.

LA PROVOCACIÓN

La sicóloga del Centro de Desarrollo de la Mujer (Domos), Ivonne Fernández, añade en esa línea que, "el tema de la provocación es uno de los grandes mitos en abuso sexual y violación. Es decir, se dice que las mujeres somos susceptibles al acoso porque nos vestimos de determinada forma o nos movemos de cierta manera. Ese mito es absolutamente grave, porque estaría afirmando que el hombre no tiene capacidad de frenar su impulso sexual masculino, lo que llevaría a que ante cualquier estímulo provocativo él debe actuar de alguna manera".

Agrega que, "ese me parece uno de los mitos más peligrosos y lo acabamos de ver en el juicio del 'cura Tato', donde se argumentó -en defensa del ex sacerdote- que las niñitas lo 'seducían'. Entonces, también podríamos decir que en países caribeños deberían haber más violaciones y acosos por el estilo de vestimenta de las mujeres. O sea, está claro que ese criterio es incorrecto".

DIRECCIÓN DEL TRABAJO

La encargada de Temas de Género de la Dirección del Trabajo, Pamela Farías, encuentra una mentira el recurso de amparo que presentan los acosadores.

"El acoso sexual, en su definición más importante, es una cuestión no voluntaria o que no es consentida. Por lo tanto, es imposible que alguien provoque para experimentar algo que le afectará", añade.

Complementa que, "en estricto rigor, el hecho de que una mujer se coloque un escote, una falda corta o sea llamativa y algún varón la ataque, sería pensar que todos los hombre son poco menos que bestias para no poder reprimir sus instintos. Yo podría andar desnuda frente a un hombre y esa persona no tiene porqué tocarme ni hacerme ninguna insinuación que no corresponda. Hay una gran diferencia entre un piropo y una agresión verbal o física".

Respecto del acoso sexual en el trabajo, enfatiza que, "estamos hablando de una agresión de carácter sexual que afecta a la persona en sí y a su vida laboral, que producen un antes y un después. A la vez, al momento de haber ocurrido el acoso, va a ver una sensación de desmejoramiento e incluso de la pérdida de la fuente laboral".

La recomendación de las tres entrevistadas es que este es un tema que debe tratarse a nivel de adultos, jóvenes y niños, para que toda la sociedad esté al tanto. Insisten en que es una tarea cultural pendiente, donde hay que desarrollar discursos más justos que pongan en el centro los derechos de las personas, para no pasar a llevarlas con discursos antiquísimos y arraigados en Chile, los que están impregnados de aires masculinos.

EL TEMOR A DENUNCIAR

En el 2004 se registraron 62 situaciones de acoso sexual laboral a nivel país, cifra que está en el promedio que maneja la Dirección del Trabajo.

Ese número, obviamente, podría cambiar si las personas tuviesen más conocimientos para denunciar; ya que, por lo general, optan por callarse y tratar de aguantar lo más posible para no perder el empleo.

Algo que también impide la denuncia son las bromas y las apreciaciones de otras personas del lugar de trabajo, quienes tienden a definir que se está "exagerando". O sea, el entorno laboral 'presiona' contra la persona afectada.

"Frente a este tipo de casos, la gente opta por la suspicacia, lo que es lamentable. Incluso, en algunos casos hay una especie de culpabilización de la víctima, ya sea porque tiene mucha personalidad, porque usaba la falda muy corta, un gran escote o no sé qué", expresa Pamela Farías.

Destaca que, "así, en ese contexto, hacer una denuncia pone a la persona afectada en una situación de mucha vulnerabilidad frente al resto de sus compañeros y frente a la organización en la cual trabaja. A la vez, se agrega el tema de no querer perder la pega. Está claro que a nadie le gusta la gente conflictiva o complicada que anda con estos líos, por lo que ya hay una actitud de condena".

ACOSO LABORAL

Ivonne Fernández enfatiza que, "el silencio se debe a la suma de la relación de poder trabajador/jefatura y las relaciones de poder entre hombres y mujeres, que son relaciones de poder sumadas y potenciadas".

Explica que, "muchas mujeres que han sufrido acoso sexual y que no han otorgado al acosador la respuesta que él esperaba, deben asumir el denominado acoso laboral. Así, empiezan a ser hostigadas, desprestigiadas, intimidadas, humilladas y descalificadas en el plano del trabajo. Eso, por cierto es tan agresivo como el acoso sexual y debe ser sancionado".

Concluye que, "es necesario que los trabajadores seamos capaces de hablar, utilizar los campos legales y generar espacios para denunciar las vivencias abusivas que podamos vivir en el trabajo. De alguna manera, provocar que las personas que nos rodean, el contexto social, los compañeros de trabajos y las instituciones generen espacios de apoyo para que estas denuncias tengan sentido".

¿USTED SERÍA CAPAZ DE DENUNCIAR A SU JEFE O JEFA SI LE ACOSARA SEXUALMENTE?

Carolina Galaz (23 años): "Sí, lo denunciaría. El jefe no puede forzar a un encuentro sexual, pasando a llevar los principios y la moral de una".

Bárbara Zamorano (22 años): "Sí, porque es una injusticia que no podría tolerar. Al menos, si al jefe le gusta una funcionaria... ¡que la conquiste formalmente!".

César Astudillo (24 años): "Sí, porque es un abuso. Siempre las jefaturas estarán en mejor posición para acosar, pero no hay que permitirlo".

Andrea Jara (26 años): "Sí, porque me ocurrió una vez. Opté por renunciar, pero mi jefe me pidió disculpas y seguí trabajando. Él, al saber que podía denunciarlo, comenzó a ignorarme. Fue muy molesto".

Oscar Calveira (27 años): "A veces es agradable y sube el ego, pero otras es molesto y yo denunciaría. Hay quienes se aprovechan del poder, pero hay personas acosadoras por naturaleza, aunque no sean jefaturas".

Paulina Higueras (26 años): "No denunciaría, porque la sociedad está hecha para que pierdan los trabajadores y aunque se denuncie, igual uno no gana. Me iría".


 
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