La rápida aplicación de "Trombolisis", un medicamento que permite disolver al toque los coágulos al cerebro, salvó a Luis Contreras Flores, de 68 años, de una eterna hemiplejia y de quedar mudo.
Su amor por la buena mesa le pasó la cuenta a don Lucho en forma de trombosis el 25 de julio de 2002 cuando se dirigía en Metro al gimnasio. "De un momento a otro sentí mareos y ganas de vomitar. No me preocupe ni le di importancia, pero una desconocida me vio malito y llamó a la ambulancia que me llevó al hospital. No podía hablar", rememoró.
La oportuna intervención del equipo de profesionales de la Unidad de Tratamiento de Accidentes Cerebrales del Hospital Clínico de la Universidad de Chile fue clave para chantar la pérdida de su expresión oral y de la movilidad de su lado derecho.