| 09 de Enero de 2005 | |||
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Cartas a los hijos lejanos Bernardo Subercaseaux, profesor de la Universidad de Chile, acaba de publicar el libro "Mis queridos hijos", donde relata cómo ha sido su vida al no poder ver a sus hijos. Existe cerca de un millón 104 mil niños de padres separados. La mayoría de ellos vive sólo con su madre, dejando a los padres sin la posibilidad de visitarlos.
Como es habitual, un porcentaje importante de menores queda bajo la tuición de la madre, dejando al hombre aislado de ese núcleo. Existen distintas asociaciones de padres que han sido alejados de sus hijos, debido a -lo que consideran- una deficiente aplicación de la justicia. Bernardo Subercaseaux, profesor de la Universidad de Chile, es uno de los creadores del movimiento "Padres por la Igualdad Parental" (P.I.P.), que lleva un año y medio de vida. El objetivo de este grupo es lograr la tuición compartida y "no usar a los hijos como un botín de guerra". Esta asociación está integrada por un grupo de terapeutas familiares, abogados y sicólogos, quienes orientan a los hombres que llegan completamente destruidos al no tener la posibilidad de ver a sus hijos.
"MIS QUERIDO HIJOS"El libro "Mis queridos hijos" narra, a través de diferentes cartas, la situación que ha tenido que vivir Subercaseaux durante largo tiempo, al verse impedido de ver a sus hijos.A pesar del rechazo, acusaciones y demandas de su ex mujer, él ha sabido salir adelante, sin perder las esperanzas de ver a sus dos hijos. _ ¿Cómo nació la idea de este libro? _ Luego de una separación amistosa, comencé a tener algunos problemas al momento tratar de visitar a mis hijos, ya que era ella quien me impedía verlos. Frente al problema realicé una demanda para seguir viendo a mis pequeños y me contra-demandaron, acusándome de miles de cosas que jamás en mi vida habían ocurrido. _ ¿Cómo cuales? _ Por ejemplo, que había tratado de abusar de mis hijos. Y frente a lo expuesto, un juez de menores me suspendió las visitas, provocándome un gran vacío en mi alma. A partir de ese minuto nacieron las cartas para mis hijos, las que estaban escritas desde la distancia. Incluso, muchas de ellas nunca han sido leídas por mis niños. _ ¿Qué pasó por su mente cuando le impidieron judicialmente ver a sus hijos? _ Sentí mucha impotencia y rabia, pero nunca para dejar de cumplir mis deberes como padre. En varias ocasiones he tenido que mentirme a mí mismo y mostrarme como una persona fuerte frente a los demás, pero en el fondo sufro mucho al no poder estar con ellos. _ ¿Hace cuánto que no ve a sus hijos? _ Hace 4 años y medio, aproximadamente. _ ¿Usted los ayuda económicamente? _ Claro que sí. Mensualmente deposito la mitad de mi sueldo líquido, para que así ellos puedan tener un estilo de vida confortable y una buena educación. _ ¿Ha intentado encontrarse con sus hijos? _ Sí. Un día los pasé a ver a su colegio, pero la madre me vio y me acusó de que estaba tratando de raptarlos. _ ¿Tiene esperanzas de poder volver a estar con ellos? _ Muchas, aunque está claro que no voy a sacar nada si la madre no quiere que yo los vea, porque es ella quien tiene la tuición. Además, quizás cuántas cosas ella les ha dicho de mí, lo que me hace quedar como un mal padre. _ ¿Qué ha pasado con la justicia? ¿Lo han escuchado? _ No he recibido ningún apoyo de la justicia. _ ¿Qué ocurre el tema de las visitas parentales? _ ¡Qué son esas visitas! ¿A quién se visita? ¿A los parientes lejanos? Por lo mismo, pienso que no es correcto andar visitando a los propios hijos. Es una locura por parte de la justicia chilena que se desarrollen las visitas. Al parecer, no estamos en un país libre en donde podamos hacer ejercer nuestros derechos y, más aún, los derechos de un padre que desea ver a sus hijos. _ ¿Qué resultados ha tenido la asociación que creó? _ "Padres por la Igualdad Parental" ha tenido buen resultado, en términos de asesorar a los padres. Nos llaman desde todo Chile para hacernos consultas y pedirnos consejos. Hace algunos meses se creó una filial en Arica. Es importante destacar que no es un club de Tobi, sino que es una institución que apoya a los padres y a las madres, que no están pasando un buen momento de pareja. _ ¿Quiénes ingresan a la institución? _ Primero, nosotros no apoyamos a los padres irresponsables. Me refiero a aquellos que forman otra familia olvidándose de los hijos de su primera unión. Operativamente, cuando se acerca un padre a la institución, el directorio -integrado por sicólogos, terapeutas y abogados- conversa con el postulante. Se hace una entrevista muy profesional, la que posteriormente es evaluada. No nos interesa ser un sitio donde quejarse o llorar. Nuestro único objetivo es quitar la confrontación entre las parejas para que así ambos puedan ver y tener una óptima relación con sus hijos. _ ¿Por qué usted decidió salir a la luz pública? _ Primero, porque me preocupa que les sigan llenando la cabeza de mentiras a mis hijos. Además, quiero que ellos sepan la razón por la cual el papá no está a su lado. Decidí dejar un testimonio para que mis hijos sepan que yo luché por ellos y que los quiero mucho. _ ¿Cuál es su situación actual con respecto a sus hijos? _ Estoy a punto de volver al juzgado de menores y pedir la regulación de visitas. Lo grave de esta situación es que todos estos procesos duran años. La madre tiene la custodia y no piensa en el sufrimiento del padre. _ ¿Qué recepción ha tenido el libro? _ Me han llamado mucho. Incluso, uno de los casos que más me ha llamado la atención es el de una madre que hace cuatro años que no puede ver a su hijo, ya que el padre se lo raptó a Japón. En general, hasta colegas me han felicitado y me han dado el apoyo para seguir adelante. La idea es no perder las esperanzas, porque lo único que deseo es ser padre.
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