| 22 de Diciembre de 2004 | |||
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Lote de "valientes" intenta batir bizarro récor Guinness para quedarse con troncomóvil de paquete Mejor ando a pata: Pasarán 72 horas besando auto ¿Ridículo o ridículos?: Auditores de radiolina pierden el conocimiento con el hoci pegado a la carrocería de un bólido. El que estornuda o habla pierde feo. Sólo disponen de 7 minutos cada tres horas para ir a las casitas o echarle algo al buche. ¿Serán? Ricardo Manzur C
Hasta la tarde de ayer sólo quedaban 11 de los 26 especímenes que aperraron con el bizarro concurso. Los 15 restantes no aguantaron las ganas de ir a "evacuar" al baño, los mató el cansancio o, simplemente, se fueron de hoci en el patio de comidas del mall Apumanque, donde se realiza la movida. De hecho, un enclenque duró menos de dos horas pegado como lapa al toco. Pocazo, pensando que los organizadores están a la espera de que el ganador rompa el récord Guinness que obtuvo un gringo: 72 dos horas chantándole un calugazo a un troncomóvil.
Reglas claritasPero la tontera no anda al lote. Los participantes tienen un sector determinado del auto para chantarle un ósculo, en ningún momento pueden despegar su boca de la carrocería y sólo pueden hacer movimientos verticales.
RelaxPara que los cabros no queden petrificados, tienen un descanso de siete minutos cada tres horas. Ese momento lo pueden aprovechar para ir al ñoba, tomar agua o zamparse un sangurucho. Además, están vigilados por cuatro jueces que no les quitan los ojales de encima."La reglas son claritas. El que despega su boca, estornuda o se desmaya, pierde de una. Para eso firmaron una declaración ante notario que los responsabiliza de todo lo que les pase", explicó el productor de la radiolina, Doctor Zombie.
Performance califaLos que hasta ayer iban quedando se valieron de cualquier pillería para no caer. Mientras unos se agarraban con todo de las manillas del auto, otros proyectaban la imagen de su pierna suave en los vidrios. Tanto así, que un califa le hizo la prueba del aceite y comenzó a sacarle chispas al tubo de escape con la pelvis, mientras un grupo de compipas lo aleonaba para que siguiera de pie. ¡Dale, campeón!.Esta ardiente performance entusiasmó al resto de los besadores, onda que una lolita se subió la polera, otra apoyó sensualmente su guatita en el vidrio y la más osada no le sacó los ojos a la palanca de cambio. ¡De miedo!.
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