| 02 de Diciembre de 2004 | |||
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Apóstoles de la prensa rebobinan
La periodista Mónica González fue parte de una generación de periodistas que desde diversos medios opositores a Pinochet se la jugaron para denunciar las violaciones a los derechos humanos y las movidas de la Junta Militar. "Las amenzas de muerte y los seguimientos eran pan de cada día. Muchas veces mataron a mis gatos y perros, hasta que dejé de tener mascotas. El miedo era un asunto con el cual había que saber convivir", recuerda una de las titanes de las desaparecidas revistas "Cauce" y "Análisis". Uno de sus mayores golpes fue develar los chanchullos del "Tata" con las casitas de Lo Curro y El Melocotón. La directora del futuro diario "Siete+Siete", fue la única profesional que estuvo dos veces en cana en la cárcel de hombres de San Miguel por la Ley de Seguridad del Estado. "La primera noche la pase con presos comunes y durante dos meses sufrí un trato vejatorio de parte de Gendarmería", rememoró.
SabotajeJuan Pablo Cárdenas, actual mandamás de Radio Universidad de Chile y desde 1977 director-fundador de "Análisis", fue otro de los que vivió en carne propia la repre y las formas en que la dictadura saboteaba al equipo."Las amenazas telefónicas eran pan de cada día. En dos oportunidades nos clausuraron y muchas veces nos censuraron. La más ridícula fue cuando nos prohibieron publicar fotos. Esa vez salimos con espacios negros y la palabra censurada encima", dijo el dire. Por otro litro, el Colegio de Periodistas valoró ayer el Informe Valech por lo "acucioso y objetivo de sus integrantes".
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