Guarenes gigantes, moscas y zancudos como gorriones, virus y enfermedades atacan en la caleta de Coloso, Segunda Región, luego de que dejara de funcionar una planta de aguas servidas, debido a una deuda de 600 lucas que los humildes pobladores mantienen con una eléctrica.
El problema hizo colapsar las alcantarillas del lugar, dejando la tremenda mansaca y una emergencia sanitaria que sumió al poblado en un asqueroso olor a caquita y pipí.
La contaminación del lugar, ubicado a 20 kilómetros al sur de Antofagasta, tiene por las cuerdas a los habitantes. Algunos presentan infecciones y picazones.
Por tales motivos la clausura de la planta es lejos el condoro del día.