El primer ministro Japonés, Jonichiro Koizumi, fue el más simpaticón en el protocolar desfile de líderes por la alfombra roja.
Mientras los demás caperuzos de las economías del Asia-Pacífico saludaban un par de veces con la manito, en onda sobria, el okitos lakaos hizo cualquier mueca, gesto y seña a los fotógrafos y camarógrafos. Sólo faltó que se pusiera a bailar.
Koizumi tiene 59 años que no representa, es economista y está matriculado en el Partido Liberal Democrático de Japón.