Cachupines sapiolas
En las archivigiladas inmediaciones del Hotel Hyatt, donde se hospeda el sheriff gringo George W. Bush y toda la delegación yanki, no se mueve ni una hoja sin que la cachen los policias criollos y sus fieles cachupines detectores de explosivos.
Pese a que la CIA y el FBI viajó con sofisticados aparatos tecnológicos para sapear hasta el movimiento de las hormigas y la bacteria asesina, a los sabuesos chilensis sólo les ha bastado con sus cuatro patas para evitar que algún mayoneso se mande un condoro.
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