Burdel ruidoso (16.07.90)
(A lo lejos se escuchaba el choque indiscriminado de copas y canciones rancheras, de esas que le gusta bailar al Mufa).
-¿Con LA CUARTA, la paradora de carros?
- Llamó al lugar correcto. ¿A quién hay que poner en su lugar?
- A un grupo de guatonas pencas que viven en calle Rosas, entre Cueto y Sotomayor, en una casita que tiene un farol rojo.
- ¡Ah!, en una farmacia de turno.
- No se haga el de la chacra, oiga. Es una casa de remolienda, un burdel, un quilombo, una pensión Soto, donde los parroquianos van por casa, un trago y... diversión.
-¿Y existen hace mucho?
-¿Va a seguir? La cosa es que las viejas -porque lolas no son- arman zafarrancho todas las noches. Salen a mostrar sus encantos a la calle, ponen la música a todo chancho y los galanes se pelean a combo y combo sus atenciones. Por las mañanas amanece el sector todo sucio, lleno de botellas quebradas y con un montón de cureñas abrazados a grifos y postes de luz.
-¿Y qué pasa con el brazo armado de la ley?
- Me suena, pero por aquí no ha llegado.
Mocha en el "San José" (07.09.95)
- ¡Aló! ¿Con "La Cuarta", la divertida?
- Por nuestras páginas desfilan los más exclusivos chascarros...
-¿Quiere una primicia para llorar de la risa?
-¿Tiene que ver con satélites que se caen?...¿O con súper modelos que se achaplinan?
- ¡Na' que ver! Se trata de la mansa mochita que se armó en la Posta de Urgencia del Hospital San José: Se agarraron a castañazo limpio, hampones, doctores, enfermos, heridos y auxiliares.
-¿Y usted es uno de los hampones o de los doctores rosqueros?
- ¡Estaba allí con un hermano enfermo!... ¡Me tuve que meter a tirar las manos en defensa de la Ley y el Orden!... Tosté cochayuyo de lo lindo, porque, modestamente hablando, en esto del repartir cachuchazos yo soy un as... ¿Le cuento?
- ¡Pero no faltaba más, eche afuera!...
- Esto fue el sábado de noche. Estábamos en la sala de espera cuando unos carabineros trajeron a un par de malandras que venían de una mocha campal entre patotas. A uno le habían pegado un tunazo en la guata y al otro le habían puesto un tallarín en la cara, con una quisca. Los verdes los dejaron en la Posta de Urgencia y se fueron.
-¿Los dejaron a cargo del verde de turno?
- Claro... Y en eso llegaron a la Posta los amigos malandras más las familias de los angelitos... Y se juntaron las dos patotas de patos malos en la sala de espera... Y nosotros, escuchando cómo se tiraban la sierra y se echaban la culpa a chuch... ¡a garabato limpio!
-¿Sin ningún respeto por la ciencia médica?
- Y en eso se armó la mocha adentro de la sala de cirugía, porque el tajeado en el paño saltó de su camilla y agarró a combos en el hocico al que tenía la bala en la guata...
- ¡Rencoroso y falto de espíritu deportivo!...
- A los gritos del agredido, sus compadres entraron en patota a defenderlo y los del otro lote... ¡qué les han dicho!..., se metieron de atrás y comenzó la mocha, así como en las películas de cowboys... Hasta con las "chatas" se daban en la cabeza y volaban las jeringas, los apósitos, las vendas...
-¿Y la gente de la Posta?
- Había tres doctores, los que se portaron bien machos recios... Al comienzo trataron de separarlos, pero como los malandras no cejaban, los doctores empezaron a dar y recibir aletazos... Y como algunos de los malandras estaban armados, los doctores usaban los estetoscopios como "chancho en bolsa"...
- Los doctores, bisturí en mano, les decían:... "¿Querís tirarte un par de saltos conmigo, microbio?".
- Por eso me metí a la mocha, a defender la salud pública... Entre todos, doctores, auxiliares, enfermos y heridos sacamos a los patos malos a chuleta limpia pa' la calle... ¿Y sabe lo más penca de todo?... ¡Que el carabinero de turno corrió a esconderse debajo de una camilla!...
-¿Tendría escondido allí el palo?...
- Se encerró en la sala de guardia, con siete candados...Después dijo que había ido a pedir refuerzos y que había protegido su integridad física porque si hubiese encarado, se lo hubieran frisqueado... ¿Qué le parece?
- Que le va a costar harto ganarse una Medalla al Valor...
- ¡Lo malo es que los doctores quedaron rasguñados y con ojos en tinta!... ¡y ahora sus señoras no les creen que esa noche estaban trabajando en la Posta!...
Chuncho (25.09.90)
- Oiga, los llamo para felicitarlos por la foto del escudo de la "U" sobre la colita de una regia dama.
- Apropiado para el tema, si consideramos que el "Chuncho" es colista absoluto.
- Pero fíjese que con mis amigotes nos asalta una duda. ¿Cuando la "U" sea puntero, pondrán la msma foto de frente, ah?
- Téngalo por seguro, pero como cantaban "Los Golpes" o "Capablanca" (no se pusieron de acuerdo los de Espectáculos), "pasarán los días, pasarán los años...".
Bautizo (23.11.90)
-¿Sabe? En la Población La Victoria hicimos una encuesta y ustedes son los únicos que se salvan. Por eso los estamos invitando al bautizo del Pechuga.
-¿Cuál de todos?
- El Javier García, papi del Edson y del Arantes, unos cabros regüenos pa' la pelota. Fíjese que el Javier tiene 50 pepas y todavía no se bautiza.
-¿Y quiénes son los padrinos?
- El Eugenio Toledo, que viene recién llegando de Canadá, y la Claudina Herrera. El brillo será en la parroquia Madre de Dios y el padre Renato Giavio está juntando litros de agua bendita.
-¿Por qué? ¿Acaso lo va a sumergir?
- No, es que el Pechuga se gasta la tremenda cabeza. ¿Van a venir?
- Nuestro corresponsal de la Vicky, el Lucho Martínez, cubrirá todos los detalles de ese acontecimiento social.
Los Marcianos (21.01.85)
Por fin Santiago se moderniza, entra de lleno a competir con las grandes capitales del mundo. Desde hace algunos días tiene un platillo volador que se puede observar desde cualquier punto de la Región Metropolitana.
Por lo menos eso puede concluirse después de leer algunas informaciones o de escuchar Radio Novísima, donde el locutor Jorge Castro de la Barra se mandó un numerito como para aplaudirle la cara.
Desde luego, el disco volador era sólo el haz de luz de un inmenso reflector que utiliza como propaganda la boite Gente, situada en el Edificio "Omnium", de Apoquindo. Pero eso no lo sabían algunos ágiles y mucho menos los santiaguinos que empezaron a salir a las calles para transmitirse la novedad: Un OVNI evolucionaba como Pedro por su casa. Los enfiebrecidos de siempre hasta se subieron a los techos para ver mejor el fenómeno histórico, mientras explicaban por qué era un OVNI y no otra cosa: No es avión porque gira demasiado rápido en redondo, no es un globo sonda porque es demasiado veloz. No es un fenómeno meteorológico porque está todo en calma. No es...
Cuando la gallada ya juraba que alcanzaba a ver a unos pitufos de color verde, empezó a transmitir el locutor Castro de la Barra. Y mostrando una sangre fría de verdadero héroe nacional fue contando -durante más de dos horas- las diversas alternativas.
Cuando los llamados tenían atochada la línea telefónica de la emisora, cambió el tono y se mandó flor de observaciones y respuestas.
A una señora que dijo que su marido, enfermo del corazón, la noticia le produjo un desmayo, le contestó que cambiara el dial y escuchara música suave.
A otros les aconsejó tomarle la patente al OVNI y le respondió hasta a una señora embarazada que sentía sofocos y preguntaba se sería efecto del OVNI que sobrevolaba la capital.
Entretanto, los fulanos que manejan el reflector no querían más y casi se morían de la risa.
N. de la R.: El que nace chicharra...