El Power Judicial sufrió uno de los más violentos terremotos cuando "Charlie", el gato de la Corte Suprema, fue exonerado del máximo tribunal del país, en julio de 1987.
La operación secreta que terminó con el felino ronroneando en el 21° Juzgado Civil de Santiago -donde no dejó ratón vivo- la encabezó una actuaria del mencionado tribunal, que fue apoyada por gendarmes.
El micifuz fue removido de su cargo -el de dormir a pata suelta en uno de los escaños del Palacio de los Tribunales y arrasar con pericotes- por expresa petición del entonces mandamás de la Corte Suprema, Rafael Retamal.
El desalojo del gatúbelo provocó conmoción en los Tribunales, por cuanto se supo que la "Operación Charlie" se debía a que varios "Supremos" eran alérgicos a los pelos que sueltan estos animalitos.
Por lo mismo es que el jueves 9 de julio una actuaria del 21° Juzgado Civil de la capital tomó entre sus brazos al "minino supremo" y se lo llevó a su tribunal.
La Cuarta se enteró que el gaturri también fue mandado a cambiar debido a que su nombre era igualito al que los soldados yanquis dieron al Vietcong durante la Guerra de Viet-nam, por lo que teclos de la Suprema se pasaban el rollo de que el felino era infiltrado del "Manuel Rodríguez" (FPMR) y que su presencia representaba una amenaza terrorista.
Tanto los periodistas como funcionarios del Palacio de los Tribunales respiraron más tranquilos, ya que temían por la suerte de la mascota luego de varias amenazas de eliminación impartidas a nivel superior.
Finalmente, el "thundercat" en-contró su nuevo hogar en el 21° Juzgado Civil, donde lo recibieron con una tortilla de guarenes de cola pelada y un borgoña de leche.