Las luces rojas hipnotizantes, los relojes parados y la estática en los aparatos de comunicación hicieron creer a los ocho cabros de la Roja Sub-20 que estaban siendo abducidos por alienígenas muy cariñosas y en colaless. Pero en realidad habían penetrado al Mall del Sexo, en la esquina de Mac Iver con Agustinas.
Y aunque los espinilludos peloteros juraron no haberle sacado punta al lápiz, el Mall del Sexo alcanzó fama en todo el territorio a mediados del 2001 por la accidentada concentración. No alcanzaron a estar 15 minutos, cuando cayó la profiláctica mano de la ley en el lugar de la perdición y todos se fueron a la capacha.
Clausurada todas estas veces en los últimos años, esta emprendedora Pyme sexual se las arregló para quedar toing siempre y volver a la carga. Incluso, luego de que La Cuarta bautizó al lupanar como el "Mall", agarró más vuelo y las esforzadas camboyanas no se podían ni sentar por la cantidad de pega.
Eso sí, al final las guerreras optaron por seguir la lucha cuerpo a cuerpo en otros territorios y hoy sólo quedan los vestigios de las íntimas jaranas en Mac Iver 175. Honor y gloria a los que allí cayeron en el cumplimiento del deber.