Todo periodista sabe que arriesgar el pellejo en el cumplimento del deber profesional es un gaje del oficio, pero en este caso fue la Geisha chilena la que puso el pellejo y nosotros el deber.
Anita Alvarado, la chilenurri que le agarró, entre otras cosas, el tremendo turro de billetes a un japonés california, fue todo un suceso desde mediados de 2000. La ex meretriz internacional, que había amasado una fortuna de 11 millones de dolaretes con el sudor de su frente y su cuerpada, se compró una mejora en el exclusivo sector de Chicureo.
Allí abrió su alma a nuestro crédito Manuel Vega, con el que conversó a colaless quitado.
Reporteada y reporteador, ambos como Don Jecho los envió al mundo, conversaron sobre las peripecias de Anita en Lo Japón.
Tras dar la exclusiva sobre un nuevo embarazo y la publicación de su biografía, mostró palmo a palmo las dependencias de su casa, desde el jacuzzi al baño de visitas.
"Oye, ¿tienes dos lápices para hacer la entrevista?", preguntó la ingenua Geisha, que no sabía que todo periodista lleva siempre un repuesto en el bolsillo.