Hasta Belcebú quedó con la pálida el 24 de julio con el demoniaco asesinato del padre Faustino Gazziero mientras hacía misa, nada menos que en la Catedral de Chago.
Minutos antes de las siete de la tarde apareció como una sombra del averno Rodrigo Orias (en la foto), de 25 pepas, quien vestido de negro se dirigió al púlpito.
En una escena demencial, Orias abrazó al cura por la espalda y lo apuñaló y degolló con una daga. Luego intentó suicidarse, pero fue detenido por los fieles del templo.