No lo habíamos conseguido en 108 años de historia. Y en 24 horas lo hicimos dos veces. Fernando González y Nicolás Massú, con corazón y talento, se inscribieron en el libro de los inmortales con dos medallas de oro más una de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas.
La forma en que consiguieron las históricas preseas fue una verdadera epopeya. Nos tuvieron con los nervios de punta y en cada punto, cada set, cada partido, se jugaron la vida.
Lo del "Bombardero" de La Reina, el Feña, fue de otro mundo. El cabro iba derechito a jugar la final, pero una lesión en el tobillo lo dejó peleando la medalla de bronce.
Más encima, tenía que ir por el oro en dobles. Su-perando el bajón sicológico y los dolores, se mandó una definición de teleserie mexicana ante el gringo Tyler Dent.
Después apechugó en dobles por la gloria. Fueron siete horas y 8 minutos de tenis y huevos que nos hincharon el pecho de orgullo.
El dobles fue infartante, no podía ser de otra manera. Salvaron puntos de partido, dieron vuelta la tortilla y se impusieron.
Al día siguiente el viñamarino volvió a ser gigante y consiguió una nueva hazaña olímpica. Fue tanto el esfuerzo sobrehumano del Nico, que los griegos lo ungieron el deportista del día.
Durante 5 sets ante el yanqui Mardy Fish, nos hizo gritar "ˇChile no se rinde, mierda!". Sin sucumbir ni retobar, aun cuando la derrota le mostraba los dientes, repitió las gloriosas jornadas anteriores.
ˇSon lo más grande, cabros!.
RESUMEN 2004: Cuéntate una de vaqueros, Gemita
Atocha fue la estación de trenes española en que todos nos bajamos el 10 de marzo. Las imágenes del infierno que desataron diez bombas colocadas por fundamentalistas islámicos nos dejaron helados: Más de 200 cadáveres quedaron entre los escombros, entre ellos el de nuestro compatriota Héctor Figueroa Bravo.
En Irak, en la segunda parte de la Guerra del Golfo, las cosas no anduvieron mejor. Escándalo mundial produjeron las fotos de prisioneros iraquíes torturados por soldados gringos.
Nuestro conti no se salvó. En agosto 300 personas murieron en el incendio de un súper en Paraguay, ya que los dueños cerraron las puertas para evitar robos.
Chilito también sufrió por culpa de un pelacables. En Costa Rica, un policía tomó por varias horas a funcionarios de nuestra embajada como rehenes y asesinó a tres chilenos, entre ellos al cónsul.
Para variar, Don Pino estuvo en el ojo del huracán. Juntando el puro vuelto del pan, el Tata amasó 8 millones de dólares en cuentas secretas en el banco Riggs.
La que fue mundial fue la vuelta de carnero de Gemita Bueno, la testigo clave en el caso Spiniak que acusaba al senador Jovino Novoa de abusos sexuales y pedofilia. Después de mantener su versión contra viento y marea durante meses en tribunales, confesó que todo fue puro cuento. El más perjudicado fue el cura Jolo, que puso las manos al fuego por ella y se quemó hasta los codos.