Iván Zamorano no quiso despedirse de la redonda hasta cumplir la promesa que le hizo a su papi: Jugar por Colo Colo. Después de brincar por caleta de canchas, aterrizó en Chilito con la sola idea de ser campeón con el club de sus amores. No lo logró, pero le hizo empeño.
A la hora del adiós, el 22 de diciembre, una chorrera de estrellas del peloteo se dejó ver en un Estadio Nacional repleto. Cuando el saquero paró las acciones, al "Pichichi" se le llenaron los ojitos de lágrimas y el respetable lo aplaudió de pie.