"Qué calor, qué calor, sin ropita es mejor", cantaron cientos de califas mirando a la bella musa dentro de una casita con paredes de vidrio, en Moneda con Bandera, en el centro de la city ese verano.
Daniela Tobar fue la protagonista del proyecto Nautilus que nos tuvo en ascuas durante 7 días. La chica en la pecera se duchó, hizo la corta, la larga y nos dejó como tetera de campo.
"ˇSodoma, Gomorra y la goma de Chamorro! ˇAcabo de mundo!", gritaron los más conservadores, que hasta pusieron una querella contra el experimento.