Fueron dos golpes directos al corazón nacional. El primero ocurrió el 1 de marzo, cuando un Boeing 737 de la línea peruana Fauccet quedó pulverizado al estrellarse. Cuarentaidós chilenos, la mayoría jóvenes estudiantes, murieron en la tragedia.
Luego de una tormenta eléctrica, el aparato se desplomó sobre el cerro "Ciudad de Dios", en territorio peruano. Los pasajeros, según indicó la investigación, se habrían dado cuenta de que el aparato caería.
El 3 de octubre se repitió la historia. Esta vez fueron 32 los chilenos muertos, al caer un avión de AeroPerú al mar, frente a Lima.
Se determinó posteriormente que los sistemas de ubicación fueron bloqueados durante la mantención.