El 24 de marzo llegó extraditado desde Estados Unidos el ex propietario de la empresa Lozapenco, Feliciano Palma Matus, quien tuvo que responder por uno de los fraudes tributarios más grandes de la historia.
El hombre fue acusado de echarse al bolsillo nada menos que 46 millones de dólares, mediante devoluciones del IVA que beneficia a los exportadores, que logró sobrevalorando "palos de escobas" que enviaba al extranjero.