El segundo intento terrorista del FPMR por echarse a Pinochet quedó al descubierto el 29 de febrero, con el hallazgo de un arsenal de explosivos que fue enterrado en uno de los cabezales del aeródromo de La Serena.
El ataque fue preparado para una visita que debía cumplir Pinochet a la Cuarta Región, el 29 de enero. Sin embargo, el mandatario no viajó y se salvó de una muerte segurola.
En el cabezal oeste habían sido instaladas seis bombas de tipo vietnamita con 300 cartuchos de dinamita y gran cantidad de objetos metálicos, conectadas todas ellas por un sistema de detonación eléctrico a control remoto.