Choreada de los permanentes maltratos que recibía de parte de su cafiolo, quien la obligaba a vender su cuerpo para financiarse gustos de magnate, una desesperada "trabajadora sexual" terminó con el abusete asfixiándolo con una almohada cuando éste se hallaba arriba de la pelota. Y para asegurarse de que el maldito partiera directo al infierno, lo estranguló con sus manos.
Amor sureño
Hacía ya un par de años que Nguechén había unido a los protagonistas de esta historia en el sur, al calor de del mudai y la yerba voladora.
La carrera de Lisette Solange Marican Molina (27) como "criatura de la noche" fue manejada desde entonces por Sergio Antonio Alamos Molina (54).
Al hombre le gustaba la buena vida, pero había aprendido a sacarle el hombro a la pega.
Puro cuento
Versero como él solo, Alamos les embolinaba la perdiz a las mujeres, que en definitiva eran las que lo mantenían. Se ufanaba de su condición de proxeneta.
Así fue como Lisette cayó en sus redes, para darle una vida a todo pasto con lo que ganaba prostituyéndose.
En la capital huinca ella debió seguir con su "pega", pero más encima soportar el maltrato físico y sicológico con que le pagaba su "cariño malo".
El domingo, en la pieza que ambos arrendaban en la casa ubicada en calle Serrano 885, Santiago, la situación llegó al punto de sacar chispas, en medio de feroz borrachera. Se supone que él la agredió como siempre, pero esta vez colmó lo que hasta ese día era paciencia infinita.
Cúaticos
No era la primera vez que los vecinos se mamaban los escándalos de la pareja, pese a que el barrio es de los pocos que quedan para dormir la siesta a pata suelta.
Al día siguiente, a don Alfonso, administrador del lugar, le olió raro que la mujer saliera solita con llave y todo. Ella metió la chiva de que Alamos ya se había ido.
La gata se fue derechito hasta la Brigada de Homicidios de Investigaciones (BH), donde informó que había encontrado el cuerpo sin vida de su hombrón.
Pero sus contradicciones derribaron fácilmente su historia y los polis resolvieron encanarla.
Ahora será un magistrado el que la castigue por haber tomado la justicia en sus manos.