Mirando pa' la carnicería quedaron los dirigentes de los trabajadores del sector público, ante el ratón reajuste, del 3,5 por ciento que el Gobierno les dio tras una ardua negociación.
Los más bajoneados e iracundos son los cabros de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Se amurraron y no firmaron la propuesta oficial. Con Raúl De la Puente a la cabeza, estrilaron por la "miserable" cifra y anunciaron que van a estar de punto fijo en el Congreso para superar lo que dio el ministro de Hacienda, Nico Eyzaguirre.
"No firmamos el acuerdo porque encontramos que el 3,5 es piñufla -habló claro De la Puente-. El crecimiento económico del país es espectacular, así que creo que lo que se ha propuesto es de un doble estándar tremendo".
Con la pluma parada, se fue directo a Valpo donde tratará de convencer a los honorables que suban su resteli la puntería.
La CUT, aliada de la ANEF en la negociación, firmó la propuesta porque, según su presi Arturo Martínez, el acuerdo de pagar por una vez bonos de 45 y 24 lucrecias salvan caleta. El primero es para los que ganan menos de 200 mil piticlines y el segundo para los que reciben más que eso.
Igual criticó el 3,5 por ciento. "No es todo lo que esperábamos, hubiéramos querido un poco más.
Por su litro, Eyzaguirre embolinó la perdiz con que "el conjunto más importante de los gremios ha entendido que si bien no es lo que esperaban, está dentro de lo aceptable en esta fase de la reactivación".