| 14 de Noviembre de 2004 | |||
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Hablan negritos residentes que han sufrido discriminación y basureos surtidos ¿Cómo quieren en Chile al amigo cuando es morocho? Abel Fuschlocher L.
Nuestro país es enfermo de racista, sobre todo con las personas de piel negra. Si a eso se le suma que el grone sea extranjero, porque hay algunos bien chilensis, ese pobre cristiano puede vivir una pesadilla. Se llama discriminación y le lleva insultos, golpizas, acoso, prohibición de acceso a locales y poca bola cuando se trata de contratarlos para una pega. De los apelativos inocentones como "merecumbé", "grone" y "morochito", fácilmente se pasa a los más ofensivos como "caretúnel", "mojón de Pelé", "negro curiche", "choquero del Pojh", "yogur de mora" y "kunta-kinte", entre otros. Y quedan tan amostazados que, por ejemplo, a un brasileño que trabaja en un quiosco del Paseo Ahumada no le gusta comentar la tracalada de cosas que le han dicho por tener el pelo ensortijado y la piel oscura, un poquito más que la mayoría de los chilenos. El tema le molesta y no quiso hablar. Ante la insistencia nuestra, lanzó su explicación: "Cómo uno va a aguantar que le digan 'negro recu..., ándate a tu país". Ahí no preguntamos más.
Caso de AntofagastaHace una semana todos se sorprendieron por el caso de Lisette Burbano, la lolita ecuatoriana de 15 años de Antofagasta que intentó salir del país, ya que sus compañeros del Liceo Mario Bahamonde la humillaron tanto, que la niña no aguantó y se fue con 10 lucas rumbo a su tierra natal."Sé que allá no me molestarían por el color de mi piel", dijo cuando fue detenida por la policía en Arica. "Aguanté y aguanté pero no puede más con las bromas, las miradas y los maltratos", recordó entre lágrimas. El mismísimo ministro de Educación, Sergio Bitar, se metió para que los cabros de moledera la bajaran del columpio. Ella les dio una oportunidad a sus compañeros para que aprendieran la palabra "diversidad" y volvió al colegio.
Métale discriminaciónSin embargo, hay ene casos de mulatos que son mirados por debajo del hombro.Carlos Carmona, de 25 años, llegó de Cuba hace 3. Vivía en la Isla de la Juventud -al sur de La Habana- laburando tranquilamente como especialista en una galería de arte, cuando una chilena, Jeannette, lo flechó desde el pecho a la espalda. Decidió venirse con su amor a Chile, supuestamente un país lindo, con gente educada y donde una vieja canción jura que quieren caleta al amigo cuando es forastero. Por eso cuando llegó quedó lelo al cachar que algunos -"no hay que generalizar", aclaró- lo miraban raro por su tez y facciones. "Me extrañó mucho ver esa parte de Chile, me sorprendió, hermano", señaló a La Cuarta cuando atendía su puesto de trabas, colets, chapes. Recordó que "una vez una señora me vio y me dijo 'ándate p'allá, peruano despatriado'. Era una comerciante ambulante, me lo dijo con rabia". "Ha habido casos de discriminación. La mayoría de las veces me dicen que aquí debe estar un chileno, que tienen que darle trabajo a los chilenos, que este sería un puesto de trabajo para un chileno y que yo lo estoy ocupando. No sé por qué, pero les cuesta aceptar que la gente diferente trabaje, yo trabajo duro y parece que les molesta", agregó.
¿Con dos chequeras?Leonardo Vidal, nacido en las Antillas Holandesas y después radicado en Holanda, vivió por acato 11 años y -aunque pocas veces- también sintió esa mirada discriminatoria que duele en el alma.Titulado como Economista en Europa, llegó el '92 a Santiago. Siempre lo miraban raro, pero no pescaba. Hasta que seis años más tarde un episodio le quedó grabado en la memoria. Desde Holanda, donde regresó hace dos años, contó que "yo andaba sucio, trabajando, fui a comprar y saqué dos chequeras para pagar. Ahí la cajera me miró muy feo, como pensando que cómo yo podía tener dos chequeras". Pero eso no fue todo. "Llamó a otra persona del local, comentaron algo y se fueron al tiro para atrás con el cheque y se demoraron harto rato. Cuando llegó la cajera le dije que si yo doy ese cheque, ese cheque tiene fondos suficientes, que lo revisara todo lo que quisiera. Me molestó mucho, porque había mucha gente en ese momento", contó el morocho.
ConsejosPor su experiencia y personalidad canchera y simpaticona, onda que le dicen el "tablón de piscina", Leonardo es capi de darles un consejo a los negritos que se sienten pisoteados por la onda prepo a algunos shilenitos.La papa es no pescar y tratar de mostrar lo que está debajo del color negro, o sea, la persona. "Yo les aconsejo que se saquen eso de la discriminación de la cabeza, que cuando alguien les haga algo malo traten de cambiar eso hablando, mostrando como realmente son. Ahí la otra persona cambia y se deja de molestar. A mí me resultaba", concluyó el Leo.
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