David Díaz tiene 30 años y aunque sólo mide 1 metro y 27 centímetros, en el barrio y en la pega le gritan suertudo, ya que cada noche comparte roles con las musas de "Morandé con Compañía".
El hombrín se ha hecho el lindo con Marlen Olivari, Lola Melnyck, y Gisella Molieno, entre otras chicas del programa noctámbulo.
Aparte del pituto en "Morandé con Compañía", al que llegó gracias a su yunta Patricio Bambilla, quien también es bajito, David trabaja hace seis años de junior en el Laboratorio de Infectología de la Facultad de Medicina de la Ponti Cato, y vive en el paradero 31 de Vicuña Mackenna con sus dos hermanas, su cuñado y un par de sobrinos. Una de sus sister también es chiquita, se llama Mirna, tiene 26 añitos y mañana debutará en el programa del Tío Kike.
Con muy buena onda, David recibió a La Cuarta en su palacete y habló de su vida, de las minas y lo bien que lo ha pasado laburando con el rey de la pachanga.
"Ha sido lo máximo, yo nunca pensé que iba a estar en un programa así. Siempre soñaba participar en algo grande, hasta que se cumplió mi gran anhelo. Para mí ha sido muy grande todo esto, imagínate que no he estudiado Teatro, y ahí me han sacado mis dotes artísticas...", indicó el chiquillo.
-¿Cómo se han portado el Kike y sus camaradas contigo?
- Estoy contento, porque veo que ellos están felices conmigo, me tiran para arriba. El Kike siempre me dice "buena chico". Para uno igual es rico que te den ánimo, más él que es el jefe ahí.
-¿Has tenido buena onda con los humoristas?
- Todos se han portado un siete conmigo. El Che Copete, Los Limpiavidrios y Claudio Reyes. Él me ha enseñado a hablar para estar en el escenario. Todo ha resultado muy bien y esperando que siga mejor. A esta altura, dos meses en el programa, ya llevo 22 capítulos.
- También hiciste de piñata, ¿no crees que se pasan para la punta contigo?
- No, eso está todo conversado y pauteado. Para mí no es un sacrificio, me entretengo haciendo esas cosas. Lo paso muy bien. No trabajaría ahí si lo pasara mal.
Orate por las minurris del Kike
-¿Cómo encuentras a las beldades de "Morandé con Compañía"?
- La Marlencita es muy linda, súper amoroso, perfecta. La Lola también es buena onda, aunque he conversado menos con ella. La Claudia Schmidt es súper simpática. A ellas son a las que más cacho. A la Mey la vi repoco, porque lamentablemente se fue. Ellas son como la Copa América, se miran pero no se tocan.
-¿Esa onda...?
- Yo lo tengo clarito.
-¿Con cuál te gustaría hacerte el simpático?
- Uuuffff... para mí son todas buenas. Una de las que más me puede dar bola es la Gisella, porque yo trabajo más con ella que con el resto. ¿A quién no le gustaría estar con una mujer así, bonita, simpática? Son muy sensuales y el sueño de cualquier hombre.
-¿Te has hecho el lindorfo con ella?
- Noooo, yo no me las doy de galán. Yo voy ahí nomás, tranquilo, no me gusta presionar. Si las cosas van a pasar, pasan. No lo ando buscando, quiero que lleguen a mí.
Su corazoncito
Si bien a David le ha costado poco encontrar varios y buenos amigos a lo largo de su vida, con las minurris le ha ido de parcial a nublado.
- Hablemos de tus amores, ¿qué tal tu prontuario?
- Más o menos nomás... pucha, cómo te explico... Ha sido bien complicado, porque he tenido dos personas con las que no ha funcionado la cosa, por distintas razones.
-¿Pasó algo con ellas?
- No, con ninguna de las dos. Bueno, una más que otra. Con ventaja, pero sin compromiso. Las dos eran bajitas. En esto del amor no se pueden juntar las cosas como si fuera un rompecabeza.
- Entre nos, ¿le has visto el ojo a la papa?
- Sí, claro, he estado con dos mujeres, las dos altas. Fue hace tiempo. Pero con ellas tampoco hubo romance, fue sin amor. Uno tiene que ir de a poquitito, acorde con el tiempo y con el porte, jajajá...
- Hablando del porte, ¿qué hay de que los chiquititos tienen todo ídem?
- Hay enanos y enanos. Yo no soy tan bien dotado, pero tengo mi gracia.
Su gran familia
David nació el 29 de noviembre de 1974 en el Hospital Sotero del Río. Sus otros hermanos son Claudio (33), Carmen (32) y Mirna (26), que junto a David son los únicos bajitos de la familia.
Vivió en La Pintana hasta los 10 años cuando sus papis decidieron irse a un pueblito ubicado al interior de San Carlos, Octava Región.
-¿Cómo te llevas con tu familia?
- Excelente, vivo en esta casa con mis dos hermanas, mi cuñado y sobrinos. Lo pasamos muy bien. Nos vamos a medias con el arriendo y vivimos en un pasaje muy piola, con gente muy buena onda
-¿Tu relación con tus papis?
- Es buena. Mi papá trabajaba de comerciante y a veces cuando la cosa se ponía mala, se ganaba los pesos en la feria. Aunque fuimos muy humildes, en la casa nunca faltó el cariño. Eso me hizo enfrentar la vida de manera positiva y con mucha personalidad. Yo no me achico ante nadie, ya que lo de mi tamaño fue una casualidad y punto.
-¿Tuviste que trabajar de chico?
- Vendía helados en los buses interprovinciales que iban de Chillán a Longaví, con eso me ganaba mis pesitos. De mi casa a la carretera habían 22 kilómetros que en las noches tenía que hacer a dedo. Aunque muchas veces me quedaba en los videos o me pasaba a comer a un restorán y se me pasaba la carreta, por lo que tenía que hacer el trayecto a pata.
-¿Viajas al sur seguido a visitarlos?
- Por el trabajo sólo lo hago unas tres o cuatro veces al año, para las fiestas y en el verano.
-¿Te molestaban cuando eras niño por tu tamaño?
- Si bien estaban los típicos pesados que se burlaban, no tuve mayor problema, porque fui bien querido por mis compañeros. Me hice de hartos amigos, era el chiche de las niñas y jamás me sentí discriminado.
El pan de cada día
Luego de pasar su infancia en el sur, David se volvió a Santiago a terminar la enseñanza media, estudiando de noche. Trabajó en pitutos varios, entre ellos como ayudante de vendedor en una tienda de Estación Central durante 4 años.
Su actual pega, aparte de la tele, es de junior del Laboratorio de Infectología de la Universidad Católica, donde lleva 6 años. "Con este trabajo ando todo el día en la calle, por lo que la gente me reconoce, me pide autógrafos, quieren sacarse fotos conmigo y eso igual es rico, tú no te imaginái lo que eso significa para mí".
-¿Qué te dicen en tu trabajo ahora que pituteas en la pomada del Kike?
- Mi jefa me dice que es bueno que trabaje en eso, no me pone ni un pero. Como yo trabajo hasta las 18 horas, quedo libre, así que no hay problema. De repente le pido permiso para salir más temprano, ella tiene muy buena disposición.
- Ahora que tu agenda está más ocupada, ¿te queda tiempo para distraerte?
- Aunque ahora llego muerto a mi casa, tengo harta resistencia y si hay algo que hacer aperro igual, ya te dije, yo soy tremendo, compadre.
- Mírenlo... ¿así que te gusta ir de juerga?
- Siempre he sido bueno para el carrete, hasta el día de hoy. Antes iba mucho a Bellavista, pasaba metido allá. Pero ahora carreteo más en la casa, con amigos, soy más hogareño. Ya no bailo mucho, cosa que me encanta. Ya aparecerá una compañera con la cual pueda compartir estas y muchas cosas más.