07 de Noviembre de 2004
CRONICA
CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
Buscador

CRONICA
Franchute canosito se salvó de milagro al caer en parapente
Apenas se suenan los mocos y ya asaltaron joyería
Ultimo: Mamurris del año usaban guaguas en coche para traficar
Chilena conmovida por drama en Canadá narra terrible experiencia con un violador
Ni se le ocurra entregar direcciones o cuernófonos
Bianca quiere ser chapulina de los travestis
Barrueto se bañó con ropa porque zunga no le entra
Coleguita de lujo involucrado en violento asalto a chofer de micro
Líder de banda rock y esposa acusados de retener a nena
Achaques al mate todavía son hermano pobre de salud criolla
Tata de Eurolatina vive nuevo drama: Depende de la caridad
"Primeros Damos" pondrán el toque tincudo en cumbre APEC
La última propuesta de De la Parra: "Políticos ambiguos y ojalá sin sexo"
"Welcome to Chili", versean los taxistas
Imágenes que ponen los pelos de punta
El dedo en la llaga
La Ficha Pop
Para picar
Medicina a la carta

 
Samuel Fuentes sufre un cáncer terminal
Tata de Eurolatina vive nuevo drama: Depende de la caridad

Ni sus camaradas alessandristas de antaño le han tendido una mano a Samuel Fuentes. (Foto: Miguel Vargas)
La mala pata parece haberse ensañado con Samuel Fuentes, el emblemático tata deudor de Eurolatina que fue desalojado de su casa en Renca sin piedad por los hermanos Marco y Sergio Elgueta, propietarios de la financiera informal: A su avanzado cáncer de pulmón y la diabetes, hace apenas dos semanas sumó un cáncer gástrico, esta vez en estado terminal.

Dentro de la vivienda cedida por el Ministerio de Bienes Nacionales para que no siga en la calle, este tata de 61 años está pasando el peor de sus momentos. Sin agua, luz ni teléfono, se vale de la caridad de los vecinos para sobrevivir, porque está en tal pellejería que a duras penas logra animarse a abrir los ojos al despertar.

Aunque agradece a Dios no tener aún dolores, se dice resignado, pero está sumamente afligido con lo que podría pasarle a sus dos sobrinos, de 22 y 16 años; lo único que tiene.

"Yo no pido por mí, porque ya perdí todo, sino por ellos. Hay que comprar medicamentos, y no puedo ni tragar y sé que ya soy una carga, realmente es una impotencia llegar a esto", señala sin perder la fe en que antes de morir logrará ver que en su caso y de otros 600 encalillados se haga justicia.


 
lacuarta@copesa.cl
Derechos reservados COPESA
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
NOINDEX