A una serie de nuevos desafíos se ven enfrentados los sabuesos, debido a los avances de esta vertiginosa vida moderna.
El chat es uno de ellos y para eso los caperuzos de la Brigada del Cibercrimen de Investigaciones están permanentemente al aguaite.
Su jefacho, el subprefecto Jaime Ansieta, tiene clara la película.
-¿Qué peligros conlleva la internet en materia de chat y conocimiento entre personas?
- A grandes rasgos, la sorpresa o el problema no está en internet.
-¿Cómo así?
- Es menos peligroso tomar contacto con una persona en internet a quien desconozco, que tomar contacto con una persona que no conozco en términos reales. Eso es menos peligroso desde el punto de vista físico. Si la relación permanece en el tiempo, y se va generando un compromiso, algún tipo de vínculo, eso ya es distinto. El tema está en que lo que yo nunca puedo eludir o evitar es lo que se denomina la incertidumbre. Eso está relacionado con que la persona sea buena o mala. Y también está el minimizar riesgos. Es decir, son todas las medidas que tomamos para que algo que no deseo que ocurra, efectivamente no suceda.
-¿Entonces los peligros del chat van a estar directamente relacionados a los niveles de confianza que otorguen las personas?
- Claro, porque internet es un lugar donde se están conociendo a las personas y no implica que ellas aseguren que van a tener una buena o mala relación.
-¿Qué resguardos deben tener?
- Nunca entregar direcciones, nunca entregar teléfonos.
-¿Han tenido muchas denuncias?
- Hay algunos casos donde han ocurrido estas intenciones amorosas, pero que han terminado en fraudes, promesas de matrimonio y que tienen la característica de que son a nivel transnacional. Sin embargo, es difícil hablar de tendencias, porque el que la gente no denuncie ese tipo de hechos no significa que la cantidad de esos hechos bajó. Puede ser que porque cada vez hay más conexiones sea posible presumir que a lo mejor eso está ocurriendo.
-¿Hay dobles intenciones en el chat?
- Todos los salones de chat son plazas y siempre hay personas reales aprovechándose del anonimato para cometer algún tipo de delito.