El asesinato de la chilena-noruega Ana María Salinas Norbakk a manos de su marido, el candiense Jean Philippe Mailhot, demostró una vez más que la tecnología ha permitido que sicópatas tipo Norman Bates, el que pegaba puñaladas en la película Psicosis, ocupen la internet para engrupir a incautos y convertirlos en sus víctimas.
Sobran casos en Chile y el extranjero. Sin ir más lejos, en junio pasado un escolar de Iquique de 12 años conoció por el chat a un universitario. Se hicieron bien amigotes y decidieron encontrarse en un centro comercial. Al chico le dieron ganas de ir al baño y ahí fue cuando el desalmado aprovechó para violentarlo sexualmente.
En septiembre, en la ciudad che de La Plata, una mujer denunció haber sido obligada por su marido a tener sexo con un individuo al que ella había conocido chateando. El esposo de la mujer se había enterado de los intercambios de tórridos mensajes entre ambos y planificó un encuentro grado 3 para los tortolitos. Una vez juntos, el despechado "Cornelio" la amenazó pistola en mano para consumar el acto y así tener la prueba fotográfica para divorciarse.
Caso de violación
La Cuarta conoció el caso de Francisca, una profesional capitalina de 27 años que hace casi dos sufrió su peor experiencia, luego de ser violada por un individuo al que conoció chateando. El trauma fue tan heavy, que aún no recobra la confianza en el sexo opuesto.
"Apenas supe de la muerte de esta chica (Ana María) en Canadá compré el diario. Porque obviamente es un tema que a mí me llega. Quizás no gano mucho contando lo que me ocurrió, pero por lo menos una persona que diga 'puchas, esto es peligroso', para mí ya es ganar, es no permitir que otros gallos dejen más cagadas como las que están haciendo ahora".
-¿Francisca, querías conocer amistades o andabas definitivamente tras una pareja?
- Fue por simple curiosidad, para saber qué cantidad de personas se podían fijar en mí y también chateaba para conocer gente, hombres o mujeres, me daba lo mismo.
-¿Qué fue sucediendo?
- Me salió harta gente loca al camino y cuerdos también.
-¿Hablabas con cualquiera?
- Claro, porque yo decía 'bueno es para entretenerme y listo'. Mi regla era no conversar con alguien de aquí de cerca, ojalá fuera de Chile. Pensé que nunca me iba a pasar nada, pero por haberme inscrito en sitios de búsqueda de parejas, me llegaron mails. El último era el de una persona de Santiago, que viajaba mucho por su trabajo. Eso fue aproximadamente dos años atrás.
-¿Chatearon bastante?
- Un par de semanas y a cualquier hora.
-¿Sentiste ante esta persona la debilidad de contar un poco más de tu vida personal?
- Un poco, porque como no estaba pasando por un buen período emocional, si a una le dicen cosas bonitas, una cae por decirlo así en contar, en creer cosas.
-¿Salieron muchas veces?
- Muy pocas. La primera vez fue agradable hasta cierto punto. Me invitó a que fuéramos a un lugar para tener algo más y yo no accedí. Después salimos un par de veces.
-¿El día que te violentó qué ocurrió?
- Estábamos hablando por mensajería e igual me sugirió cosas. Le dije que no, pero nos quedamos de juntar, aunque solamente para conversar en su casa.
-¿Era para pasar un rato simpático?
- Por último para darme un beso con él, porque me gustaba, pero nada más.
"Conversemos"
-¿Te propuso ir más allá de la conversación?
- Sí, yo me opuse y le dije 'tú sabes que yo no venía a esto'. Me respondió 'okey, conversemos'. Me empezó a hacer cariño, a contar cosas y al rato después volvió al ataque. Ya no fue una cosa de 'si tú quieres', sino de 'tú no quieres reconocer que quieres'.
-¿Ahí él te forzó?
- Sí. No me golpeó, pero por su fuerza no tuve chance para salirme. Intenté actuar pacíficamente por una cuestión de sobrevivencia.
-¿Se disculpó por lo que hizo?
- El no lo ve como violación. Simplemente lo ve como que yo no hice lo que quería.
-¿Perseguiste alguna acción judicial?
- No me atrevo. Igual me amenazó.
-¿Cuál es el mensaje que darías?
- El internet no es malo. Hay que tener un límite y es que por muy sola que una esté, es más recomendable buscar gente cercana, pero no por chat, porque en el fondo tú ves caras y no corazones, no tienes idea quién está al otro lado.