| 03 de Octubre de 2004 | |||
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Sexo y Trabajo La dedicación exagerada al trabajo conduce a una merma en la entrega sexual hacia la pareja. Esto se manifiesta, sobre todo, en los matrimonios jóvenes que se plantean grandes metas a corto plazo. El desinterés sexual es motivado por un agotamiento físico y la imposibilidad de desligarse completamente de los problemas laborales. La disfunción sexual masculina es una de las primeras manifestaciones comprobadas en los trabajólicos. Ante ello, lo mejor es bajar la carga laboral y buscar formas para liberar tensiones.
Eyaculación precoz, falta de erección, agotamiento, desinterés o frigidez son algunas de las consecuencias que puede acarrear una intensa actividad laboral en perjuicio de la beneficiosa relación de pareja. La unión familiar y, en especial, la vida matrimonial se ve afectada por el trabajo excesivo. Las diferencias horarias, el cansancio o la prolongación de las actividades profesionales en el hogar, pueden crear un ambiente donde la familia se ve postergada. De ahí, el anhelo de muchos hombres y mujeres por cambiar esta situación. Para la sicóloga Varinia Torres, "generalmente suele pensarse que el adicto al trabajo, utiliza esta actividad realizada en exceso para escapar de algo o simplemente por las ventajas que obtiene. Sin embargo, las motivaciones internas y más profundas pueden ser diversas". Explica que, "ellas pueden ser ansiedad frente a procesos o tareas no completadas e incapacidad de relajarse; altos niveles de autoexigencia; temor a no hacer nada; incapacidad para distinguir lo que se quiere o necesita; autovaloración centrada en el rendimiento frente a los demás, o incapacidad para decir no, frente a las demandas o exigencias de los pares o de la autoridad, por temor al perder al aprecio de los demás, entre otros".
REPERCUSIONES"Independiente de las razones fundamentales de la adicción al trabajo, las repercusiones que esto puede tener el la vida social, familiar y personal son diversas. Los problemas están en la cantidad de tiempo que los 'trabajólicos' dedican a su vida laboral y la percepción e interpretación que hacen sus familiares de esta situación, ya sean hijos o la pareja", explica la profesional.Hoy en día, hay mujeres y hombres que tienen muy claras sus prioridades, saben qué elegir y cuándo deben escoger entre su familia y el trabajo. Sin embargo, hay quienes no pueden decir 'no' frente a una petición de extender la jornada laboral, por ejemplo. "La vida en familia o con la pareja requiere tiempo. El descuido en que quedan los seres más cercanos es interpretado, la mayoría de las veces, como falta de interés y de amor. Así lo viven los que acompañan al 'trabajólico' y de nada sirve que ellos aseguren lo contrario", expresa Varinia Torres. Complementa que, "los seres humanos igualamos cariño a tiempo compartido y eso es justamente lo que le falta a estas personas. Es por eso que las relaciones interpersonales se van deteriorando y, como en un círculo vicioso, muchas veces para evitar los conflictos se le dedica más tiempo al trabajo".
VIDA SEXUAL"Específicamente, en la relación de pareja lo que más se reciente es la vida sexual. Un 'trabajólico' llega tarde, cansado y con trabajo por terminar. Generalmente, no tiene tiempo ni energía para dedicar a su pareja. Incluso puede llegar a experimentar algún tipo de disfunción sexual", agrega la sicóloga.Añade que, "no es sólo una cuestión femenina o masculina, sino que es algo que también incumbe a los hijos. La relación de la esposa con el marido y los hijos no es algo que deba ser dejado de lado". Esta situación no afecta solo a los hombres, porque las mujeres también se ven incluidas en esta relación trabajo-sexo. Hay investigaciones que dan a conocer los desafíos a los que se enfrentan las mujeres del siglo XXI. Estas muchas veces, tienen la responsabilidad de conducir su hogar y mantener fuerzas para su vida laboral y profesional. "Antes, la vida familiar y laboral se unía en el trabajo, pues esta labor se realizaba en el campo y a él se dedicaba toda la familia. Sin embargo, con la llegada de la industrialización y las largas jornadas de trabajo, esa unión ha desaparecido. De ahí la necesidad de reorganizar ambas facetas", explica la sicóloga. Existe un alto porcentaje de parejas jóvenes que motivadas por las grandes metas que se han impuesto, desde el punto de vista material (casa, auto, viajes), olvidan lo más importante que deben conservar para mantenerse unidos: el amor. "El equilibrio es posible, siempre y cuando las personas se den cuenta del error que están cometiendo o que su pareja, de manera amable, se lo haga saber", enfatiza la sicóloga.
AUTOCONTROLAgrega que, "antes de recurrir a ayuda profesional para solucionar el problema, es recomendable que el 'trabajólico' intente algunas estrategias de autocontrol. Por ejemplo, una vez que llegue a la casa debe desconectarse de lo laboral; por ejemplo, no aceptando llamados telefónicos relacionados con su trabajo. A la vez, los fines de semana debe intentar no ser esclavo del reloj y no estar tan pendiente del tiempo"."Es importante que tanto hombre como mujer cumplan con la planificación de actividades en el hogar. Un ejemplo: si pensó salir con los niños o con la pareja a divertirse, hágalo y no lo posponga por ningún motivo tal como no pospone compromisos laborales", explica la profesional. Enfatiza que, "por último, si debe trabajar en la casa, separe físicamente los espacios para el trabajo. Cree una oficina que no sea el mismo espacio de diversión o de interacción con la familia. Jamás tenga el computador en el dormitorio. No hay que olvidar que la resolución del problema es personal. De cada uno dependerá si puede hacer compatible o no la vida familiar e íntima de pareja con lo que es el trabajo".
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