| 03 de Octubre de 2004 | |||
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Los amores no correspondidos Para muchos constituye el tipo de enamoramiento en el que más se sufre, porque el sentimiento no es recíproco y la angustia se apodera de las personas. A muchos les cuesta asumir el rechazo y persisten en su interés, lo que -obviamente- es dañino para su salud física y mental. Otros, idealizan a alguien, pero no se atreven a expresarle lo que sienten.
"Más que amor, propiamente tal, se trata de una ilusión ya que la relación con el supuesto ser amado se concretiza solo en la mente del enamorado", asegura la profesional. Añade que, "una forma de amor no correspondido es el amor platónico, también conocido como 'ensoñaciones', en las que se fantasea con una relación cargada de romanticismo, con alguien completamente idealizado, porque se consideran solo sus aspectos positivos, descartando los defectos y que es inalcanzable, en la mayoría de los casos. De esta manera, aunque el sentir del amante sea intenso y profundo no genera en el otro un sentimiento recíproco en la misma medida y calidad que es entregado", aclara la sicóloga.
DOS TIPOS"En lo global, existen dos tipos de amores no correspondidos. Estos pueden ser: con o sin conocimiento por parte de la persona que es objeto del amor. Ahora, quienes experimentan amores no correspondidos pasan por variadas vivencias. Gozan, disfrutan y son felices pensando qué y cómo expresarían su amor. Muchos púberes o adolescentes pasan por esta vivencia. Sin embargo, también produce mucha infelicidad al no poder materializar la relación que se añora", explica la profesional.Explica que, "en el caso de adultos que se aferran a 'relaciones' que no son correspondidas el tiempo que dure este episodio y las repercusiones que tenga en la vida cotidiana, determinará la necesidad de buscar ayuda profesional". "Si la vida normal de la persona se ve afectada por esta obsesión y pierde oportunidades reales de establecer relaciones con personas que sí están interesadas en él o ella, se hace necesario revisar cuáles son las motivaciones que están provocando esa ilusión de poder estar con alguien que, en definitiva, no va a estar o no se va a materializar", agrega la sicóloga.
CASOSGustavo A., 25 años, está enamorado de "un imposible" desde hace seis años. "La conocí en la playa hace algunos veranos. Estuvimos juntos y lo pasamos muy bien. Al término de las vacaciones me confesó que tenía pololo y que lo quería mucho. Me tiré a choro y ni siquiera me despedí. El problema es que nunca más pude ser feliz con ninguna mujer. Incluso, tratando de olvidarla estuve a punto de casarme, pero me arrepentí poco antes de mandar a hacer los partes de matrimonio. Quedé como un marica, pero no me importó", expresa el técnico en computación.Añade que, "ella se casó y se fue a otra ciudad. Nunca más la vi, pero no he logrado sacarla de mi mente. Hace poco que comencé un tratamiento sicológico, por consejo de mi mamá. La primera pregunta me impactó: ¿crees que ella sigue igual que cuando la dejaste de ver? Ahí quedé. De a poco he ido soltando las trancas y voy camino a recordarla como un buen momento. Creo que si la viera diferente físicamente sería un duro golpe". Mariana F., 49 años, empleada del área contabilidad, ha vivivo momentos intensos con el hombre que ama desde hace 20 años. "Es compañero de oficina y casado. Yo soy soltera y no he tenido interés en ningún hombre nada más que en él. Solamente una amiga conoce que 14 veces lo he tenido entre mis brazos. Han sido ocasiones en que casi por lástima él me ha regalado momentos de intimidad. O sea, ni siquiera una vez por año. Nunca un motel, nunca una salida, nunca nada. Siempre ha sido en la oficina, después de un balance o trabajo extraordinario", expresa. "De hecho, jamás hemos hablado durante la intimidad, ni después. Las primera vez él se preocupó de que pudiera quedar embarazada, pero después él ha usado siempre preservativo, los que tiene porque a veces engaña a su esposa con otras mujeres. Me da mucha vergüenza lo que vivo, pero sé que moriré enamorada de él", resume. El caso de Rafael K., 29 años, es distinto a los anteriores, porque él nunca le ha confesado el amor a la que considera la mujer de sus sueños. "Siempre hemos vivido en el mismo barrio. Jugamos desde pequeños y nos hicimos muy amigos. Ella siempre me vio como un hermano. En la adolescencia yo veía como ella pololeaba con amigos comunes y yo sufría, tal como cuando la veo ahora con su esposo. Varias veces ella me presentó amigas con las que mantuve pololeos por un tiempo, pero todas me dejaban porque no demostraba mucho interés. Sé que ya perdí toda oportunidad, porque ella me dice que soy su único amigo y me cuenta todo lo que pasa con su marido, lo bueno, lo regular y lo malo. Incluso me detalla la parte sexual", añade. "En ese plano, siempre he pensado en ella cuando he estado con otra mujer. Es un sufrimiento que me tortura demasiado. La amo y la amaré siempre", expresa. Respecto de la posibilidad de un tratamiento sicológico, Rafael se niega, "porque me quitarán lo más lindo que tengo. Asumo que soy masoquista, porque de otra manera no hubiese aguantado tanto tiempo". Rosa M., 36 años, recuerda con sonrisas "todo el tiempo que perdí pensando que un hombre determinado era imposible para mí. Lo soñaba, le escribía cartas que no le enviaba y para mí era la perfección máxima. Estuve así como tres años, más o menos. Yo tenía 16 y él 20. Repetí curso dos veces y caí en varias depresiones. Para mí era perfecto. Después él se casó y se transformó. Engordó harto, se puso alcohólico y fue acusado por pegarle a su mujer. Ahí entendí que de repente una se pone ciega y tonta". "Me casé a los 25 y soy tremendamente feliz con mi marido y mis hijos. Cada día me felicito de no haber caído en las garras de ese tipo. En mi familia todos aún recuerdan ese período, porque yo no quería nada más que él me quisiera, pero él jamás se interesó en mí... ¡felizmente!", concluye Rosa. La sicóloga Gina Muñoz enfatiza que las personas que se encuentren en casos extremos, cuando sienten que no pueden enfrentar solas el problema, "deben acudir a un profesional para que les oriente. Lo peor es pensar que al día siguiente todo va a ser diferente, lo que no es así". De hecho, los amores no correspondidos pueden provocar desequilibrios graves, en los cuales un enamorado o enamorada puede perder la noción de lo que hace. Frente a ello, el consejo es uno solo: buscar apoyo sicológico.
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