| 03 de Octubre de 2004 | |||
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Obra únicas de artesanía, serán el regalo oficial para los capos de la APEC Hasta Bush y Putin se van a ir con su chamanto doñihuano Viviana Fainé Brath
Lo cierto es que partieron harto complicados, porque se dieron cuenta de la cantidad de trabajo que demanda cada pieza que confeccionan las pocas mujeres que van quedando dedicadas a esta tarea. A vuelo de pájaro, se calculan en unas 16, porque el resto se aburrió de intentar sobrevivir los períodos de vacas flacas, o a los lolos no les interesa, situación que parece inexorablemente condenarlas a desaparecer. En esto se fijó la Fundación Artesanías de Chile, que preside Luisa Durán, para buscar no sólo un regalo que refleje cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero, sino que luzca su gracia en la foto oficial que inmortalizará la próxima cumbre de la APEC. Ocho mujeres fueron las elegidas para tejer los 21 chamantos que darán color a la reunión de mandamases. Cada uno de los jefes de Estado, incluyendo al gringo Bush y el rusosky Putin, se llevarán el suyo. El que tiene Ricardo Lagos, obsequiado en una inauguración, fue tejido, como todos, hebra por hebra por María Luz Césped, la misma que hizo uno al príncipe Alberto de Mónaco. Con 40 años en el oficio, la señora literalmente vive por sus chamantos. Por lo bajo son 12 horas las que dedica desde febrero a tejer, junto a su nuera, los cuatro chamantos que le corresponde. Y aunque está agotada, se siente chocha: "Es que cada pieza demanda un trabajo enorme y es única; ninguna se repite. Lo malo es que duran tanto que se va heredando; malo para nosotras, que no vendemos". Como sus colegas, su habilidad "viene con los genes", dice. Creció viendo a su mamá frente al telar. "Ella sólo paraba para tener a los hijos y luego volvía a tejer. Es que esto nos da vida", agrega. El destino le jugó una travesura y le dio tres hijos, todos hombres, por lo que logró convencer a una nuera, Jacqueline Molina, de seguir la tradición. La discípula no le falló, claro que como lleva sólo 7 años, se dedica a la huincha, mientras que la suegra se lleva la parte dura. Quienes también han quemado sus pestañas estos días son las hermanas Nelly y Elia Beltrán. Su mami, Juana Soto, de 90 años y que aún teje, les heredó el don, y de ahí no han parado. "De los 18 años que tejo y tengo 60", cuenta Nelly. Les falta un centro donde juntarse, porque cada una hace lo suyo en su casa, y una solución para el tema de Impuestos Internos, ya que cómo van a boletear si pasan hasta años sin que entre un peso. Carmen y María Elena Carrasco al igual que Milady Cantillana, participaron del proceso. "Quedábamos con el popín acalambrado de tanto tejer", confiesa Carmen, quien sin embargo no se arrepiente de nada: "Al chamanto lo amo, lo llevo en la sangre. Cuando chica prefería ver tejer que jugar. Para muchos son recuerdos de familia; para mí, son obras de arte".
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